En concreto, Madrid redujo la edad media de su parque de 11,5 a 11,3 años, mientras que la Comunitat Valenciana la rebajó de 14,2 a 14,1 años. Son las únicas excepciones dentro de una tendencia generalizada de deterioro, que afecta al resto de comunidades autónomas con incrementos de entre una y cuatro décimas.
En términos absolutos, los parques más envejecidos se localizan en Ceuta y Melilla (17,9 años), Castilla y León (16,9), Galicia (16,7) y Extremadura (16,6). En el extremo contrario figuran Madrid (11,3 años), Comunitat Valenciana (14,1), Cataluña (14,2) e Islas Baleares (14,3).
La patronal recuerda que la edad media del parque debe leerse como un indicador de arrastre, ya que recoge la evolución acumulada de la última década. Por eso, los planes de renovación que varias comunidades autónomas han comenzado a poner en marcha desde 2024 —entre ellas Andalucía, Baleares, Cantabria, Comunitat Valenciana, La Rioja, Madrid, Navarra o País Vasco— necesitarán aún recorrido para que su impacto se aprecie con nitidez en los datos.
Frente a ello, Faconauto considera que el Gobierno también tiene la oportunidad de dar una respuesta equivalente, tal y como plantea la Ley de Movilidad Sostenible, donde se incorpora la puesta en marcha de un Plan Nacional de Renovación del Parque y la organización ha reclamado de forma reiterada que ese instrumento se active cuanto antes, con un diseño ágil, eficaz y tecnológicamente neutro. En sus últimos posicionamientos, la patronal ha insistido en que ese plan debe convertirse en una palanca real para modernizar el parque y acompañar los esfuerzos que ya están realizando las comunidades. Faconauto insiste en que España necesita convertir la renovación del parque en una política de país, capaz de complementar las iniciativas autonómicas, reducir desigualdades territoriales y ofrecer un marco estable para los ciudadanos y para el sector. La patronal defiende que retirar los vehículos más antiguos y facilitar su sustitución por modelos de bajas emisiones debe formar parte de una estrategia estructural, no de respuestas aisladas o temporales.
