Durante el transcurso de su discurso la francesa ha puesto el foco en Irán y en el desafío actual al que se enfrenta el BCE pero ha querido remarcar que esta vez hay grandes diferencias respecto a 2022, cuando llegó una gran inflación. «Hace unas pocas semanas mi discurso hubiera sido totalmente diferente pero de golpe estamos en un mundo cambiado con una profunda incertidumbre».
La francesa ha explicado que si bien hay paralelismos con la crisis de 2022, que acabó con rampantes subidas de tipos, ahora «hay factores que hoy en día indican una menor transmisión que entonces».
En primer lugar, «un impacto inicial menor con un petróleo parecido pero el gas a 340 euros el megavatio hora frente a los 60 euros actuales».
En segundo lugar, «un contexto económico más favorable, pues en aquel entonces ya veníamos de grandes problemas derivados de la pandemia». Por último «ahora la política monetaria no es expansiva como lo era entonces los tipos estaban al -0,5% y hoy en día están al 2,15%».
