La condición que impuso Junts era que el PSOE apoye su proposición no de ley en la que insta al Gobierno a adoptar medidas fiscales urgentes «para hacer frente a la fatiga tributaria que padecen la clase media, trabajadores, autónomos y pequeños empresarios» y, en concreto, que respalde eximir del IVA a los autónomos que facturen menos de 85.000 euros anuales. El grupo socialista confirmó ayer que votaría a favor de ese punto de la PNL, en el que se aboga por establecer el IVA franquiciado, aunque nada se sabe de cuándo y cómo adoptará el Gobierno esta medida.
Mientras que, por su parte, los populares han decidido finalmente abstenerse en la votación, después de que el Gobierno aceptase parte de sus medidas, pero no todas. En ewste sentido los de Feijoo entienden que el decreto es «insuficiente», «puesto que el decreto recoge parte de nuestra propuesta de bajadas de impuestos, no votaremos en contra», han anunciado horas antes de la votación.
Pese a ello, desde el PP señalaban que «no entendemos su negativa a aliviar la difícil situación que padecen cientos de miles de familias en España, pero están a tiempo de rectificar», después de proponer que se adecuase la tarifa del IRPF a los contribuyentes. De la misma manera, han cargado contra el Ejecutivo por no «aliviar» la situación a las personas que no utilicen un vehículo pero sin embargo sí padezcan el encarecimiento en la cesta de la compra.
A la negativa de Sánchez de incluir más rebajas fiscales para aliviar las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio, o prorrogar la vida útil de las nucleares para abaratar el precio de la energía, el PP denuncia: «No entendemos su negativa a aliviar la difícil situación que padecen cientos de miles de familias en España, pero están a tiempo de rectificar».
