Su tendencia a colocar personas afines en los consejos de administración, como si fueran piezas de ajedrez, demuestra una clara intención de consolidar su influencia y controlar el poder corporativo. Esta maniobra, lejos de ser transparente, pone en duda la independencia de las instituciones y amenaza la pluralidad en la toma de decisiones empresariales.
Son muestra de esta estrategia la reciente salida de José María Álvarez-Pallete del liderazgo de Telefónica, interpretada por muchos como parte de un cambio de rumbo auspiciado desde círculos próximos al Gobierno. En el caso de Indra, la presencia de José Vicente de los Mozos y la entrada de personas como Ignacio Mataix y Escribano han alimentado la percepción de que la compañía se ha convertido en un instrumento de influencia política. Asimismo, el nombramiento de figuras vinculadas a Sánchez en presidencias de instituciones empresariales clave refuerza la idea de que se busca un control discrecional sobre los grandes actores económicos.
La influencia se extiende también a empresas bajo el paraguas de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), donde se han visto movimientos relevantes en entidades como Navantia, ENAIRE, Correos o RTVE. Por ejemplo, la designación de personas afines al Gobierno en Navantia ha sido motivo de debate, al igual que los cambios en la cúpula de Correos, con Juan Manuel Serrano al frente, figura cercana al entorno de Sánchez. En ENAIRE y RTVE, los nombramientos han seguido una tendencia similar, reforzando la percepción de que el Ejecutivo actúa para consolidar su presencia en sectores estratégicos controlados por la SEPI.
Muchos expertos advierten que esta práctica puede tener consecuencias negativas para la economía, ya que limita la competencia y fomenta el clientelismo.
El problema es que luchar contra ello no es fácil se requieren unas buenas dosis de independencia, de criterio y estar acompañado por consejos solidos en los que prime el interés de los accionistas y no el del momento político. Los grandes empresarios españoles deben de tomar buena cuenta de como actúa el sanchismo en este terreno y añadirle el componente de que entramos en un periodo el ultimo, de momento, de la era sanchista que puede comportar decisiones especiales para asegurar un futuro político sin el poder.
Y es que, el avance de Sánchez en el control de empresas es visto por algunas personas como un intento de monopolizar el poder, lo que podría afectar la confianza de los inversores y la estabilidad del mercado español.
