El dato, supone la única revisión al alza que hace Bruselas, que espera que el crecimiento esté impulsado principalmente por la demanda interna, respaldada por un sólido desempeño del mercado laboral y por el crecimiento de la inversión. «A pesar del incierto entorno geopolítico y el lastre que suponen los elevados precios de la energía, se prevé que la actividad económica se mantenga relativamente dinámica en 2026. Se pronostica un crecimiento del PIB real del 2,4%, favorecido también por un fuerte remanente de 2025, antes de moderarse al 1,9% en 2027», señala el documento publicado.
Según detalla la Comisión Europea, se prevé que la demanda interna lidere el crecimiento económico en 2026 y 2027, impulsada principalmente por el crecimiento del consumo privado y la inversión. Además, se espera que el gasto de los consumidores se beneficie del crecimiento del empleo en un contexto de migración interna sostenida y un apalancamiento de los hogares históricamente bajo.
Por el contrario, se prevé que las exportaciones netas contribuyan negativamente al crecimiento del PIB en 2026, reflejando la evolución incierta de las exportaciones de bienes, antes de contribuir de manera prácticamente neutra en 2027.
Las previsiones de Bruselas destacan que los principales riesgos a los que se enfrenta la economía tienen que ver con el posible debilitamiento de la actividad turística, «que afecta especialmente a la afluencia de turistas procedentes de destinos lejanos debido al aumento de los costes de viaje y otras interrupciones relacionadas con los desplazamientos». También, el incremento de las tensiones podría mermar aún más la confianza, «lo que provocaría un período prolongado de comportamiento cauteloso por parte del sector privado, con el consiguiente impacto negativo en la inversión empresarial y el crecimiento del consumo privado».
En cuanto a la inflación, se estima que aumentará ligeramente en 2026, alcanzando el 3%, impulsada por el fuerte incremento de los precios de la energía y su gradual repercusión en los precios de los alimentos y los bienes industriales.
«Esto se verá agravado por la continua presión inflacionaria sobre los servicios, lo que dará lugar a una sólida evolución de la inflación subyacente en los próximos trimestres y a lo largo de 2027». No obstante, se prevé que la inflación general disminuya hasta el 2,5% el próximo año, a medida que la inflación energética se modere gradualmente.
«El aumento generalizado de los precios, en un contexto de escasez de mano de obra, ejercerá presión al alza sobre el crecimiento de los salarios nominales, que se espera que supere la tasa de inflación tanto en 2026 como en 2027», indican.
Por otra parte, Bruselas tambien ha revisado sus previsiones sobre la deuda pública de España en 2026 al alza, asegurando que será 1,4 puntos porcentuales más alta de lo previsto. Esto supone que el endeudamiento va a alcanzar el 99,6% del Producto Interior Bruto (PIB) español este año, frente al 98,2% que preveía la Comisión Europea el pasado otoño. Lo mismo sucede con el pronóstico para 2027. En un principio, las autoridades europeas auguraban que la deuda pública se redujera hasta el 97,1% de la economía. Ahora, las previsiones apuntan a que será del 98,9% del PIB.
