La noticia, llega después de que el Gobierno aumentara aún más la presión en los últimos días, amenazando incluso al ejecutivo con dejar de otorgarle contratos militares a la empresa familiar que comparte junto a su hermano, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
Así, Indra ha celebnrado un consejo extraordinario para abordar el asunto. Escribano había mantenido prácticamente en secreto la decisión de dimitir, que incluso gente de su círculo más cercano desconocía. El hasta ahora presidente de Indra se había mostrado en todo momento contrario a dar un paso al lado, y había logrado apoyos suficientes en el consejo y en el accionariado de la empresa para resistir. Pero el Gobierno ha acabado ganando la guerra.
De esta forma, Moncloa tiene ahora la oportunidad de elegir al nuevo presidente encargado de pilotar al campeón nacional de defensa en un momento crucial. En el sector se barajaban como posibles sustitutos nombres como Raül Blanco, Carlos Ocaña, Miguel Sebastián o Ángel Simón. Y a todos esos, hay que sumar el de José Vicente de los Mozos, actual consejero delegado de Indra.
En el centro de la pelea, Moncloa tenía a su favor un gran recurso: los contratos militares. En un contexto de rearme acelerado en Europa, el Ministerio de Defensa es el principal cliente de las empresas del sector, y tiene en su mano decidir qué compañías son las grandes beneficiadas, ya que muchos de los fondos se asignan directamente a dedo, sin competencia. Hasta ahora el Gobierno ha abierto el grifo especialmente para un grupo de empresas, entre las que está Indra pero también EM&E, la compañía familiar de Escribano. Pero igual que lo ha abierto, Moncloa puede cerrar ese grifo.
El Gobierno perdió hace meses la confianza en Escribano a pesar de haberle aupado a la cúpula de Indra hace poco más de un año, en enero de 2025. Las dudas sobre la operación de integración entre EM&E y la compañía tecnológica, que inicialmente recibió el visto bueno de todas las partes, llevaron al Gobierno a poner en marcha toda su maquinaria para apartarle.
Moncloa dio un giro total a su estrategia en la Indra de Escribano, sustituto de Murta, que a su vez había sido trasladado a Telefonica, cuando tomo consciencia de que la integración entre Indra y EM&E podría suponer que los hermanos Escribano acabaran teniendo un peso en el accionariado de la tecnológica muy similar al del propio Gobierno. La operación se había planteado como una fusión por absorción con canje de acciones, lo que hubiera disparado el porcentaje de los Escribano, que a día de hoy controlan el 14,3% del capital.
Ante esa situación la SEPI, propietaria del 28% de Indra, echó el freno a la operación, poniendo sobre la mesa la idea de plantear otras opciones para acometerla. Así fue: se propusieron hasta seis alternativas distintas, pero ninguna generó consenso y, a pesar de que todas las partes se mostraron con voluntad de acercar posiciones, no se lograron avances
De momento, eso sí, Escribano mantendrá su silla en el consejo de la compañía, junto a su hermano, Javier, al disponer de dos puestos por su participación como segundos principales accionistas, con el 14,3% en el capital y hasta conocerse el nombre del nuevo presidente De los Mozos podría asumir las funciones ejecutivas dejadas por el mismo.
La noticia de la dimisión inminente de Escribano provocaba alrededor de las 13 horas una fuerte caída de la compañía de defensa en Bolsa que hasta esos momentos presentaba alzas de cerca del 5% en su cotización. El desplome posterior ha llegado a superar el 10% de pérdidas. En estos momentos, la acción ha recuperado terreno y cotiza a 46,18 euros por título, un descenso del 2,24% frente al cierre previo.

