Las bolsas estadounidenses han alcanzado nuevos máximos históricos, mientras que la mayoría de los principales índices mundiales se sitúan muy cerca de sus cotas más altas. El dólar estadounidense ha retrocedido y cotiza ahora próximo a los niveles previos al conflicto. Los mensajes contradictorios de los dirigentes iraníes sugieren que las esperanzas iniciales podrían haber sido prematuras y ponen de manifiesto una aparente falta de jerarquía en Teherán. Esto implica que los movimientos observados en los mercados recientemente podrían revertirse parcialmente en los próximos días de negociación. Aun así, los mercados parecen descontar que ni Estados Unidos ni Irán tienen verdadero interés en reanudar las hostilidades, incluso si el actual alto el fuego expira el miércoles.
En el calendario económico de esta semana destacan las encuestas PMI de actividad empresarial de abril, que se publicarán el jueves 23 de abril en las principales economías. Al tratarse de los indicadores más actualizados sobre la andanza de las economías, su relevancia este mes es mayor de la habitual, ya que los inversores están buscando señales sobre el impacto real de la guerra en la economía global. En el Reino Unido, los datos de empleo e inflación también cobrarán especial importancia para la libra esterlina.
Pese a ello, los mercados continúan dominados por las noticias geopolíticas. El alto el fuego expira el miércoles y aparentemente persisten las divisiones en la cadena de mando iraní, con mensajes contradictorios sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. Este factor sigue siendo clave para los precios de la energía: el crudo Brent se sitúa nuevamente cerca de los 95 dólares por barril.
EUR
El euro se fortaleció la semana pasada gracias al descenso de los precios energéticos, especialmente del gas natural TTF, que está cotizando en torno a un 50 % por debajo del máximo de marzo.
Consideramos que el nivel actual del euro refleja un equilibrio razonable entre la presión estructural bajista sobre el dólar —impulsada por el proceso de desdolarización— y el riesgo de que los mercados estén sobreestimando las próximas subidas de tipos del BCE en respuesta al repunte energético. Es probable que este repunte no genere efectos de segunda ronda si el conflicto se resuelve pronto.
USD
El dólar cedió terreno la semana pasada tras el anuncio sobre la reapertura del estrecho de Ormuz y una serie de datos macroeconómicos de segundo orden que mostraron cierta debilidad.
No obstante, las noticias más pesimistas del fin de semana le han proporcionado un respiro a corto plazo. En el momento de redactar este informe, las autoridades iraníes aún no se han comprometido a una segunda ronda de negociaciones, tras el ataque y la incautación de un buque iraní por parte de EE. UU. Los principales obstáculos siguen siendo el programa nuclear iraní, los ataques contra Líbano y el bloqueo estadounidense. Esta interrupción del proceso de distensión podría ofrecer soporte temporal al dólar, aunque mantenemos una visión pesimista a medio plazo.
GBP
El riesgo político interno se ha convertido en el tercer factor clave para la libra, junto con las noticias geopolíticas y los datos macroeconómicos. Estos últimos han apoyado a la divisa británica tras un PIB mensual de febrero muy superior a lo esperado. Sin embargo, el caso Mandelson y su impacto en el liderazgo de Starmer podrían intensificar las preocupaciones de cara a las elecciones de mayo y a un posible giro a la izquierda, que conllevaría un aumento del gasto público.
Por el momento, las noticias positivas sobre Irán han impulsado la libra, que cerró la semana por encima de los niveles previos al conflicto tanto frente al euro como al dólar. Además de las oscilaciones en la confianza global, seguiremos de cerca los datos de esta semana: el informe de empleo que se publicará el martes, el de la inflación de marzo el miércoles y los PMI preliminares el jueves.
