Al menos eso es lo que el propio grupo, Tanaka Hospitality, fruto de la unión de Grupo Kampai y Mandala Group, que cuenta ya con más de cuarenta establecimientos en México yu que en pocos meses abrirá dos mas en España. Peroe sta vez sobre la costa mediterránea.
La propuesta gastronómica de Li-Onna esta basada en la gastronomía japonesa, enriquecida por toques de la cocina latinoamericana. Detrás de esta propuesta se encuentra el chef ejecutivo, Víctor, Crendez, quien presenta diversos apartados repletos de opciones. En esta ocasión. Abrimos nuestro almuerzo con un Tataki de res, unas Gyozas de Park Belly y camarón y Langostinos calientes.
Se trataba de probar lo mas ampliamente posible la oferta de primeros platos, tano fríos como calientes y la verdad es que ya sus nombres anunciaban esa fusión gastronómica que poco a poco va ganando adeptos en nuestro pais y que no se limita a una cocina oriental, ya clásica, sino que da entrada a las fusiones que desde hace años se han producido en la gastronomía latinoamericana. Unos platos son mas brillantes que otros pero todo ello no depende de la calidad de la materia prima, ni de su elaboración, sino de los gustos de cada uno y mas cuando se enfrentan por primera vez a este tipo de cocina.
Continuamos con un Salmon gochugaro, con aguacate francamente sugerente y terminamos esta segunda propuesta con un atún, el Speci Tuni Roll y terminamos con unos postres que varían según el día.
Ni decir tierne que la inmersión japo-mexicana es exitosa con la ventaja, además que no son materias que cansen, ni embosten, sino que puedes probar y probar sin que los estómagos occidentales acostumbrados a platos mas grasientos digan basta,
En este contexto y en esta época, la propuesta gira en torno a tres pilares: el bacalao, la lubina y el atún, trabajados desde diferentes técnicas y enfoques que reflejan la identidad gastronómica del restaurante. El bacalao miso se presenta como uno de los platos más representativos de la carta. Elaborado con miso dulce y matices especiados, destaca por su textura melosa y su equilibrio entre intensidad y suavidad. Una propuesta que encuentra su mejor acompañamiento en el Pisco Sour, cuya acidez y ligera untuosidad equilibran la profundidad del plato, creando un maridaje fresco y armonioso. Por su parte, la lubina al pastor introduce un juego de contrastes donde la técnica japonesa se encuentra con la tradición latina. El adobo de chile guajillo y la salsa de piña aportan un perfil ligeramente ahumado y ácido que realza el carácter del pescado. En este caso, el maridaje con el Moscow Mule refuerza esa frescura gracias al jengibre y el toque cítrico, que aportan ligereza y dinamismo al conjunto.
El atún, uno de los grandes protagonistas de la carta, se trabaja en diferentes cortes como akami, chū-toro y toro, que permiten explorar distintas texturas y niveles de grasa. Desde propuestas frescas, como la tostada de atún o los tacos verdes, hasta elaboraciones más complejas, como el tartar de chū-toro y mango, el producto se adapta a distintas preparaciones manteniendo siempre su protagonismo. Para acompañar estas opciones, cócteles como Hanami Spritz aportan notas florales y cítricas que potencian la frescura del pescado. La experiencia se completa con combinaciones más intensas, como el Humo y Flor, en el que el carácter ahumado del mezcal dialoga con elaboraciones con mayor profundidad de sabor o más frutales como Popstar, que encuentran su lugar junto a platos con contrastes dulces y picantes.
En definitiva un restaurante que necesita dos o tres visitas para poder conocer mínimamente una oferta amplia y cuidada.
LI ONNA
Recoletos, 1


