Shopfully, ha publicado un nuevo estudio realizado junto a YouGov para analizar las tendencias de gasto estacional y los proyectos de mejora del hogar en España. que señala como casi 6 de cada 10 españoles tiene previsto realizar algún tipo de mejora en su vivienda durante la primavera y el verano, lo que confirma la relevancia de este tipo de gasto dentro del presupuesto doméstico.
El análisis revela que la inversión en el hogar se concentra principalmente en actuaciones funcionales y de fácil ejecución. Pintar o redecorar estancias, realizar trabajos de mantenimiento o acondicionar terrazas y jardines destacan entre las principales iniciativas previstas por los consumidores.
Este comportamiento refleja una evolución hacia un consumidor más pragmático, que prioriza intervenciones concretas y de impacto inmediato frente a grandes reformas estructurales. En este contexto, el bricolaje gana protagonismo como vía para adaptar el gasto a las necesidades del hogar de forma flexible y controlada.
Más allá del número de hogares que llevan a cabo mejoras, el estudio pone de manifiesto una tendencia clara: cuando se activa el gasto en el hogar, este se realiza con mayor intensidad.
Así, 4 de cada 10 consumidores que prevé realizar mejoras planea destinar más de 200 euros, situando el presupuesto medio en torno a los 187 euros. Este dato evidencia cómo el bricolaje y el acondicionamiento del hogar se consolidan como una categoría relevante dentro del gasto familiar, especialmente entre quienes deciden invertir en ella.
El informe también muestra que la intensidad del gasto varía según el perfil del consumidor. Los hogares con mayor capacidad económica concentran los niveles de inversión más elevados, mientras que la predisposición a gastar crece a partir de los 35 años, coincidiendo con una etapa vital de mayor estabilidad. Asimismo, se observan diferencias por género, con los hombres mostrando una mayor inclinación hacia presupuestos más altos, lo que confirma que factores como los ingresos o el momento del ciclo de vida condicionan el tipo de inversión en el hogar.
En conjunto, los datos apuntan a una evolución hacia un consumo más planificado, en el que los hogares seleccionan con mayor cuidado dónde invertir. En este escenario, el hogar se mantiene como una de las categorías prioritarias, no tanto por el volumen de reformas, sino por la relevancia que adquiere cuando el consumidor decide actuar.
