El magistrado Calama ha abierto una pieza separada después de que la UDEF haya detectado que empresas de la trama del caso Plus Ultra pagaron por conseguir acceso a otros funcionarios.
Fuentes de la investigación confirman que dentro del caso Plus Ultra, el juez Calama mantiene secreta una pieza separada relacionada también con un delito de tráfico de influencias que implica a nuevos personajes.
Se trata de una investigación incipiente porque todavía se está midiendo el alcance y gravedad de esta nueva vía de indagación iniciada por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional. Esta pieza secreta avanza en paralelo a la investigación abierta contra el expresidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ante la sospecha de que empresas de la trama habrían pagado por conseguir acceso a otros funcionarios.
La pieza separada que se mantiene bajo secreto – a diferencia de la que afecta a Zapatero- es una investigación secundaria para los investigadores porque la vía principal sigue siendo Plus Ultra. la UDEF analiza las agendas personales de Zapatero en busca de encuentros con miembros de la trama. Los investigadores trabajan minuciosamente para cotejar si las fechas que figuran en esas anotaciones personales coinciden con los encuentros mencionados por los miembros de la trama, entre ellas, la comida que el expresidente mantuvo en un restaurante en Madrid con su amigo Julio Martínez y el director del Instituto Halal, Tomás Guerrero, supuestamente, para pergeñar la creación de una sociedad en Dubái donde canalizar los pagos de la comisión del 1% del rescate de 53 millones a Plus Ultra.
La UDEF está analizando el móvil intervenido a la secretaria de Zapatero porque sospecha que en su teléfono hay mensajes directos con el expresidente del Gobierno que pueden apuntalar los “indicios sólidos” que tienen contra él. Los investigadores llegan a esa conclusión porque sitúan a Gertrudis Alcázar dentro del círculo de máxima confianza del expresidente, con la que podría hablar con mayor seguridad.
