Después de que el propio Sánchez se negó a facilitar la dirección del que fuera secretario de Estado de Comunicación Francesc Vallès. La magistrada Concepción Jerez le llegó a citar para este pasado jueves, pero su interrogatorio tuvo que suspenderse porque no había sido posible notificarle personalmente que era llamado a declarar. Sánchez remitió un escrito a la titular del Juzgado de Instrucción número 26 de Madrid en que resaltaba que «esta testifical ha sido acordada directamente a instancias» del tribunal, «sin que» esta parte «lo hubiese solicitado». Por ello, y puesto que Vallès «no ocupa» ya «ningún cargo público», traslada a la jueza que «quizás fuese conveniente solicitar a la Secretaría de Estado de Comunicación, donde el mismo ejerció sus funciones, los datos de localización que allí les consten».
La instructor había reflejado en la providencia con la que citó a este ex alto cargo de Presidencia del Gobierno que «desconocía su domicilio» y, por ello, requería al jefe del Ejecutivo, a través de su abogada particular, que aportase este dato. No ha podido ser por lo que la magistrada Jerez tendrá que volver a citar a Vallès para interrogarle sobre el resumen de prensa (del día 2 de enero de 2024) por el que Sánchez sostiene que supo que había sido golpeado un muñeco que le representaba durante la Nochevieja de 2023 frente a la sede del PSOE de la calle Ferraz de Madrid.
En esta causa hay cinco ciudadanos que están siendo investigados por amenazas, que tendrán que prestar declaración el próximo 7 de julio. Tras enterarse de la acción, el también líder socialista denunció los hechos y se personó como perjudicado, al igual que su formación, que ejerce la acusación en este procedimiento.
En su posterior declaración por escrito, el presidente defendió que la piñata constituyó una «apelación directa» a su «muerta» y una «invitación real» a «pasar de la mera puesta en escena al ataque real» contra él y los miembros de su familia.
Apuntó, además, a que ese resumen de informaciones periodísticas confeccionado por Vallès le permitió conocer la «repugnante agresión y destrucción» de una figura que le representaba, así como los comentarios difundidos en retransmisiones en directo a través de redes sociales, que calificó de «violentos, soeces, injuriosos y ofensivos» contra su integridad.
