Después de pasar revista a las cuentas y al saneamiento financiero que ha permitido la entrada de los nuevos accionistas, Jainaga ha puesto en valor que Talgo «cuenta ahora con una dotación de liquidez muy significativa, con una estructura financiera muy diversificada que le permitirá acometer con garantías su política de crecimiento a través de los numerosos contratos que se ejecutarán en los próximos años». Asimismo, ha adelantado que en las próximas semanas, la compañía concluirá el acuerdo con Renfe ligado a las entregas del proyecto Avril, «dejando de esa manera totalmente despejada cualquier incertidumbre financiera».
En línea con sus últimas intervenciones, el presidente de Talgo ha puesto el foco en la necesidad de aumentar la capacidad productiva ante la saturación de pedidos que viven en la actualidad sus plantas de Rivabellosa (Álava) y Las Matas (Las Rozas de Madrid). Si bien ha reconocido que los detalles de las inversiones industriales están aún en fase de definición, su ambición pasa por «doblar la capacidad productiva antes de finales de 2028».
Como ya anticipó en febrero, Jainaga ha destacado que este esfuerzo abrirá las puertas a 200 nuevos trabajadores en su factoría vasca.
Ademas, ha incidido en que el plan estratégico que están cocinando se centrará en tres líneas estratégicas: los productos que serán la base del negocio en la próxima década -ya anunció su intención de levantar una nueva plataforma para suceder a los Avril-, los mercados estratégicos (Centro y Este de Europa), y las alianzas puntuales a desarrollar para acceder a ciertos mercados -como la plasmada con la polaca Pesa-.

