En mayo, el Índice de Precios de Consumo (IPC) se sitúa en el 3,2%, frente al 3% de abril, según la estimación preliminar publicada por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea. El dato, que coincide con lo esperado, mete más presión al Banco Central Europeo de cara a su reunión de la próxima semana. Entre los principales componentes de la inflación, la energía eleva su coste un 10,9%, una décima más que en el mes anterior.
Además, el precio de los servicios sube un 3,5%, en comparación con el 3% de abril, los alimentos, el alcohol y el tabaco se incrementan un 2%, cuatro décimas menos, y los bienes industriales no energéticos se elevan un 0,9%, una décima más.
Por países, las tasas anuales más bajas se dieron en Malta (2,1%), Alemania (2,7%) y Francia (2,8%). Por el contrario, las tasas anuales más altas tuvieron lugar en Bulgaria (6,3%), Lituania (5,1%) y Grecia (5%).
Mientras tanto, la tasa de inflación subyacente, aquella que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, se aceleró en mayo tres décimas, hasta el 2,5%. A la espera de que el BCE actualice sus proyecciones macroeconómicas en su próxima reunión, por ahora, sus previsiones contemplan que la inflación general promediará el 2,6% en 2026, el 2% en 2027 y el 2,1% en 2028. Sobre la inflación subyacente, se proyecta un promedio del 2,3% en 2026, del 2,2% en 2027 y del 2,1% en 2028.

