En efecto, el Tribunal Regional de Múnich ha dictado una sentencia histórica que declara a Google legalmente responsable de las respuestas falsas que genera su herramienta AI Overviews.
El tribunal rechazó el argumento tradicional de Google de que funciona como un simple buscador y que el deber de verificar las respuestas corresponde a los usuarios y determinó que las respuestas de la IA son consideradas como «palabras y afirmaciones propias» de la empresa. Por lo tanto, no goza de la protección de responsabilidad limitada que tienen los motores de búsqueda convencionales.
El caso, tal como recoge The Decoder, comenzó con la demanda de dos editoriales de la ciudad bávara tras situar falsamente la herramienta de resumen generado con IA de la compañía de Mountain View a ambas relacionadas con casos de estafa, prácticas comerciales ilegítimas y trampas de suscripción.
El tribunal comprobó que la herramienta de inteligencia artificial de Google mezcló información de terceras empresas ligadas con ese tipo de prácticas con los datos de las demandantes. Las afirmaciones difamatorias no aparecían en ninguna de las fuentes o enlaces externos que la propia IA citaba como referencia y, pese a la notificación de cese de las editoriales, Google no modificó sus resultados. Se trata de una muestra más de esos millones de respuestas erróneas que ofrece el resultado generado con IA de los resúmenes de Google y que destacaron en su investigación conjunta The New York Times y Oumi.
La base para la sentencia del Tribunal Regional de Múnich reposa en un detalle clave. Para la sala, hay una diferencia con respecto a los resultados de búsqueda convencionales que convierte a Google en responsable: los resúmenes de IA están hechos «con sus propias palabras y según su propia estructura», apunta la sentencia.
En el caso particular objeto del juicio, ninguna de las fuentes referidas para la respuesta generada emitía una evaluación como la que mostró el resumen generado por IA de Google. Es por ello que el tribunal las consideró «declaraciones del propio demandado», dado que se trata de una creación propia y por tanto «solo él tiene influencia sobre la oferta de la IA y los algoritmos con los que opera la IA».
Google trató de defenderse alegando que los usuarios deben ser quienes verifiquen la información trasladada, pero el tribunal desestimó ese argumento señalando que la IA genera «declaraciones independientes, nuevas y sustanciales» a través de sitios de terceros. Para la corte alemana, solo Google puede corroborar esas declaraciones generadas «al menos comparando los sitios web de terceros subyacentes con sus propias declaraciones basadas en ellos», establece la sentencia.
Esta lectura supone un cambio con respecto al marco establecido. Hasta el momento, casos similares se habían resuelto a favor del buscador tradicional de Google, dado que este solo redirige al usuario a sitios de terceros. La operativa de las AI Overviews es diferente, pues redacta y genera afirmaciones propias. Al tratarse de un servicio adicional y no esencial para el uso de internet, tal como destaca el tribunal, la tecnológica estadounidense es quien asume la responsabilidad total de cuanto salga de dicha herramienta impulsada por inteligencia artificial.
Con todos esos argumentos, el Tribunal Regional de Múnich dictó un fallo que obliga a Google a asumir el 80% de las costas procesales. Dado que desestimó dos solicitudes menores por parte de las dos editoriales demandantes, estas deberán asumir el 20% restante hasta completar dichas costas. Se trata de un precedente legal que establece una responsabilidad directa en los laboratorios y empresas impulsoras de modelos de inteligencia artificial con respecto a las alucinaciones que estos pueden generar.

