Sin embargo, parte de la desaceleración responde a varios factores puntuales (detallados más abajo). Corrigiendo su impacto, estimamos que el consumo habría crecido cerca del 2% en mayo, lo que apunta a una desaceleración menos pronunciada. Los datos de las próximas semanas ayudarán a calibrar mejor el efecto de dichos factores puntuales. El menor dinamismo se concentra en el consumo presencial, que registra una contracción del 0,2% en mayo. Dentro de este componente, los reintegros explican buena parte de la debilidad, con una caída del 5,0%. Este retroceso está influido por un efecto base: en mayo de 2025 los reintegros crecieron por encima de lo habitual tras el apagón del 28 de abril. Por su parte, el gasto con tarjeta mantiene un tono más sólido, con un avance del 2,4%, superior al observado en los últimos trimestres (1,8% de media entre 2024 y el 1T 2026).
Por categorías, la debilidad se concentra en algunos segmentos concretos. Destaca el retroceso en cultura y espectáculos (–4,6%), si bien esta categoría también está afectada por el repunte puntual que experimentó durante el mismo mes del año pasado. El gasto en moda también muestra un comportamiento más débil (–2,3%). En este caso, tras la mejoría que se produjo en marzo y abril, vuelve a presentar una tasa de crecimiento similar a la de los últimos años (0,7% de media entre 2024 y el 1T 2026).
En contraste, el gasto en transporte y gasolineras mantiene un elevado dinamismo, con un crecimiento del 8,1%, impulsado por el aumento de los precios de los carburantes. El calendario también ha tenido un impacto negativo en el dato de crecimiento del monitor, ya que el 1 de mayo cayó en viernes este año, frente al jueves de 2025, lo que redujo el efecto puente.
Asimismo, mayo de este año ha contado con cinco domingos, frente a los cuatro de mayo de 2025, lo que también ha contribuido a moderar el crecimiento interanual del consumo, dado el menor nivel de gasto que se registra habitualmente en ese día de la semana.

