La deuda del Estado se situó en 1,582 billones de euros, un 4,5% más que en abril de 2025. La Seguridad Social acumula 136.000 millones de deuda (+7,9%), las comunidades autónomas 351.000 millones (+3,6%) y las corporaciones locales 21.000 millones, siendo estas las únicas que redujeron su endeudamiento (-9,5%).
Según la Dirección General del Tesoro, los inversores extranjeros poseen ya el 49,43% de la deuda del Estado, equivalente a 739.811 millones de euros, la cifra más elevada registrada hasta la fecha. Su participación supera en cuatro puntos la de un año antes y, en los últimos doce meses, aumentó en más de 92.000 millones de euros.
Los principales tenedores de deuda española son los inversores extranjeros, el Banco de España y la banca comercial, que concentran cerca del 86% del total. Sin embargo, la participación del Banco de España ha descendido del 25,7% al 21,8%, mientras aumenta el peso del capital extranjero. La banca mantiene una cuota cercana al 14,4%.
El resto de la deuda está repartido entre aseguradoras (6,6%), Administraciones Públicas (2,4%), fondos de inversión (2,2%), fondos de pensiones (1,5%) y particulares, que poseen 22.481 millones de euros. Estos últimos concentran su interés principalmente en las Letras del Tesoro.
Entre enero y mayo, el Estado emitió 23.577 millones de euros de deuda neta, el 43% de los 55.000 millones previstos para todo el año. La mayor parte correspondió a bonos y obligaciones a medio y largo plazo.
La deuda estatal ha crecido con fuerza en los últimos años: desde finales de 2019 ha aumentado un 52,2%, más de medio billón de euros, hasta aproximarse a los 1,5 billones.
Ante esta evolución, el Banco de España insiste en la necesidad de reducir el endeudamiento público. Un nivel elevado de deuda limita el margen de actuación frente a futuras crisis y encarece la financiación pública. Solo en intereses, España desembolsó el pasado año más de 40.000 millones de euros.

