Las compras europeas absorbieron casi toda la producción de la planta de GNL más importante de Siberia, la central de Yamal situada en el Ártico. Las importaciones de la UE procedentes de Yamal durante el semestre alcanzaron las 9,89 toneladas, lo que supone un incremento del 18% con respecto al mismo período del año anterior. Los principales clientes de Rusia en Europa fueron Francia, Bélgica y España, que importaron 3,6 millones, 2,9 millones y 2,7 millones de toneladas, respectivamente. En el caso de España, en junio Argelia y Rusia desplazaron a Estados Unidos al tercer puesto como suministrador de gas.
El aumento de las compras de hidrocarburos siberianos llega justo antes de que entre en vigor la prohibición de importar gas natural licuado de Rusia a partir del 1 de enero de 2027. El diario británico estima, con datos de Urgewald, que la UE podría haber pagado 6.000 millones de euros por las importaciones. Las importaciones de GNL de Rusia se producen en un momento en el que Ucrania está aumentando los ataques con drones y misiles balísticos contra las principales instalaciones de hidrocarburos del país. Durante el primer semestre, las fuerzas ucranianas han alcanzado todas las refinerías estratégicas de Rusia, incluida una a las afueras de Moscú y otra en el puerto de San Petersburgo.
Los constantes bombardeos ucranianos contra los puertos y las refinerías están poniendo en jaque la producción y suministro de gasolina de Rusia. La mayoría de las regiones rusas han decretado cortes de suministro y las largas colas en las gasolineras se han vuelto una estampa habitual. La falta de exportaciones de las materias primas está lastrando la economía del país, maltrecha tras cuatro años y medio de conflicto. La última subasta de capacidad de descarga de gas natural licuado (GNL) celebrada por Enagás ha vuelto a poner de manifiesto el fuerte interés comercial por las plantas de regasificación españolas y por el papel del sistema gasista nacional como infraestructura estratégica a largo plazo.
El proceso, correspondiente a la asignación de slots de descarga en junio, cerró con 364 solicitudes para los 15 años ofertados, lo que supone un exceso de demanda del 175% sobre la capacidad disponible.
El resultado más relevante es que todos los slots de descarga ofertados para los próximos 13 años quedaron adjudicados al 100%, mientras que en el ejercicio gasista 2040-2041 el nivel de contratación alcanzó ya el 89%. La lectura que hace el sector es clara: los comercializadores no solo siguen apostando por el sistema español de GNL, sino que además están comprometiendo capacidad con un horizonte temporal muy largo, en un contexto en el que la seguridad de suministro sigue ganando peso dentro de la estrategia energética europea.
Tras esta última ronda y una vez incorporados también los resultados de las subastas anuales, el sistema gasista español suma ya 2.251 slots contratados hasta 2041. Esa cifra refuerza el carácter estructural de la demanda y consolida a las terminales de regasificación de España como un activo clave para el abastecimiento gasista en los próximos años. Cada uno de esos slots otorga el derecho de descarga de un buque metanero en una de las plantas operadas por Enagás, lo que en la práctica anticipa un elevado grado de utilización futura de estas infraestructuras.
Durante su intervención en el seminario que organizaron hace pocas semanas la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, Arturo Gonzalo, CEO de Enagás, señaló la capacidad de respuesta de España para sortear las crisis desde el punto de vista de la seguridad de suministro, si bien matizó que el país debe complementarse con vectores autóctonos, en alusión al hidrógeno o al biometano.
