El ebitda alcanzó los 3.240 millones, un 20% más, y ya cuenta con un 50% de contribución procedente de negocios regulados.
La solidez de los resultados ha llevado a la compañía a elevar sus previsiones para el conjunto del ejercicio. Endesa espera cerrar 2026 con un beneficio ordinario superior a 2.400 millones de euros, mejorando la estimación anunciada a comienzos de año.
La inversión bruta aumentó un 14%, hasta 1.100 millones de euros, con especial protagonismo de las redes de distribución, que absorbieron más de la mitad de la inversión total. El negocio de redes aportó 1.200 millones de ebitda, un 24% más, consolidándose como uno de los principales motores de crecimiento de la compañía.
En generación eléctrica, la producción renovable creció un 11%, hasta 11 TWh. Gracias a ello, el 86% de la producción peninsular procedió de tecnologías libres de emisiones, reforzando la estrategia de descarbonización del grupo.
La cartera de clientes en el mercado libre se situó en 6,3 millones de contratos. Además, Endesa seguirá ampliando su red comercial, que ya supera las 370 oficinas en España y Portugal, al tiempo que refuerza su apuesta por los canales digitales y las alianzas comerciales.
Desde el punto de vista financiero, la compañía generó un flujo de caja de 2.300 millones de euros y cerró junio con una deuda neta de 10.300 millones. El coste medio de la deuda descendió al 3,2% y la ratio deuda neta sobre ebitda se mantuvo en 1,6 veces, reflejando una sólida posición financiera.
La mejora de los resultados estuvo acompañada por una evolución positiva de los márgenes de electricidad y gas y por una reducción del 8% en los costes fijos, fruto de los programas de eficiencia y digitalización desarrollados por la empresa.
En cuanto a la remuneración al accionista, Endesa mantiene el ritmo de su programa de recompra de acciones. Hasta junio había ejecutado más de la mitad del plan previsto, con adquisiciones por valor de 1.100 millones de euros, y anunció un nuevo tramo de recompra de 500 millones.
De cara al futuro, la compañía identifica tres grandes prioridades para el sector: acelerar las inversiones en redes, facilitar nuevas conexiones que impulsen la electrificación y la descarbonización, y reforzar el modelo integrado de negocio para afrontar un entorno energético todavía marcado por la volatilidad.

