El dato de la general resultó en línea con el consenso, y no supone una aceleración de la inercia que traía la inflación en los últimos meses. Con todo, la resistencia de la inflación núcleo fue generalizada por componentes, y el aumento en el precio de los servicios apunta a que las presiones inflacionistas se están desacelerando más gradualmente que en junio. Aunque este dato no aclara por sí solo la decisión que tomará el BCE a la vuelta del verano respecto a los tipos de interés, en particular en vista de la volátil situación en el estrecho de Ormuz, sí deja a este en una posición menos cómoda. Los mercados continuaron descontando una subida de tipos en septiembre en torno al 85% de probabilidad.
Dato
La inflación general de la eurozona (IPCA) aumentó hasta el 2,9% interanual en julio (en línea con lo esperado, y un +0,1 p. p. respecto a junio), mientras que la inflación núcleo repuntó hasta el 2,5% (+0,1 p. p.).En términos intermensuales no desestacionalizados, la inflación general fue del 0,2% (-0,1% en junio) y la inflación núcleo del 0,0% (0,2% en junio). Estos registros contrastan con un promedio histórico de julio del -0,2% y -0,4%, respectivamente.
El leve aumento de la inflación general estuvo impulsado principalmente por la energía, aunque vino acompañado repunte relativamente generalizado, del que solo quedaron al margen los alimentos. Así, la inflación de la energía aumentó hasta el 10,0% (8,7% en junio); la de los servicios hasta el 3,3% (3,2%); y la de los bienes industriales no energéticos hasta el 0,9% (0,7%). Por el contrario, la inflación de alimentos elaborados se moderó hasta el 0,8% (0,9% en junio) y la de alimentos no elaborados hasta el 2,5% (3,1% en junio).
Entre las cuatro grandes economías, la inflación armonizada aumentó en Alemania (2,8%, +0,4 p. p.), Francia (2,4%, +0,4 p. p.) y España (3,8%, +0,2 p. p.), mientras que disminuyó ligeramente en Italia (2,9%, -0,1 p. p.). Los datos de Francia y, en menor medida, España, sorprendieron al alza frente al consenso de Bloomberg.
Valoración
El dato de inflación fue ligeramente superior a lo previsto ya que, aunque la inflación general coincidió con el consenso de Bloomberg (2,9%), la núcleo repuntó hasta el 2,5%, una décima por encima de lo esperado. El aumento de la inflación general respondió principalmente al mayor avance de la energía, cuya tasa interanual se situó en el 10,0%.
Más allá de la energía, el elemento más relevante del dato fue el comportamiento de los componentes núcleo, que revirtieron parte de la moderación observada en junio y apuntaron a una moderación más gradual de las presiones inflacionistas. La variación intermensual de la inflación núcleo se moderó hasta el 0,0%, pero este registro se situó por encima del patrón habitual de julio, un mes que históricamente suele registrar caídas de los precios.
Con todo, las métricas corregidas de estacionalidad del BCE mostraron estabilidad en el momentum de la inflación núcleo (tanto en términos trimestrales como semestrales anualizados).Por componentes, la inflación de los servicios aumentó hasta el 3,3% y, aunque permanece por debajo de los niveles observados durante las fases de mayor tensión inflacionista de los últimos años, el dato supone una aceleración desde junio. Además, las medidas corregidas de estacionalidad y efectos de calendario elaboradas por el BCE mostraron una ligera aceleración tanto de la variación mensual (0,3%, desde el 0,2% de junio) como de los indicadores de momentum, interrumpiendo temporalmente la senda de moderación observada durante los meses anteriores.
También la inflación de los bienes industriales no energéticos se aceleró hasta el 0,9%, revirtiendo parte de la moderación observada en junio.
Estos datos todavía no permiten confirmar ni descartar la posibilidad de que el BCE suba tipos a la vuelta del verano. El conflicto en Oriente Próximo sigue generando riesgos inflacionistas relevantes y, aunque la tregua de junio mostró que los precios energéticos pueden relajarse rápidamente si se encauza el conflicto y se reabre el estrecho de Ormuz, el BCE necesita que la distensión sea sostenida y que el estrés vivido hasta el momento no reverbere sobre las presiones de precios subyacentes en los próximos meses. Con todo, la combinación de una inflación núcleo superior a la esperada y una cierta aceleración de los servicios deja al BCE en una posición menos confortable que la que tenía con la señal transmitida por el dato de junio.
La reacción del mercado a la publicación fue muy contenida, pero con un sesgo ligeramente hawkish en tipos. Así, la referencia alemana a dos años avanzó 1 p.b., al igual que la referencia a 10 años (Bund en el 3,16%). El euro apenas se movió, estable en torno a 1,152 dólares, mientras que las bolsas europeas ampliaron las subidas, con el Euro Stoxx 50 pasando de +0,1% en la apertura a cerca de +1,1%, aunque principalmente por los buenos resultados empresariales conocidos en el día.Con todo, las expectativas para el BCE apenas variaron, y el mercado siguió descontando una subida de tipos en septiembre en torno al 85% de probabilidad.
