Uno de los principales problemas que afronta este colectivo es la tardía emancipación. Los jóvenes españoles abandonan el hogar familiar a los 30,2 años de media, muy por encima de los 26,3 años de la media europea. Solo Macedonia del Norte, Eslovaquia, Grecia y Croacia registran edades superiores, mientras que Italia iguala el dato español, según Eurostat. Además, la edad de emancipación ha aumentado desde los 29,4 años de hace una década y cada vez más jóvenes necesitan apoyo económico familiar para independizarse.
Un informe de Comisiones Obreras señala que, entre 2016 y 2025, la capacidad de independencia económica de las personas de entre 18 y 34 años cayó diez puntos, hasta el 31%. La diferencia con la media europea, situada en torno al 50%, se amplía y dificulta el acceso a una vivienda en propiedad.
La Encuesta Financiera de las Familias de 2024, publicada por el Banco de España, refleja que el porcentaje de menores de 35 años con vivienda propia se sitúa en el 36,7%. Aunque supone una ligera mejora respecto a los mínimos recientes, sigue muy lejos de los niveles previos a la crisis financiera. En 2011, casi el 70% de los menores de 35 años tenía vivienda en propiedad, frente a una tasa general actual cercana al 70%, por debajo del 82% registrado quince años atrás.
La mejora de la renta no garantiza la emancipación
Los datos evidencian las dificultades de acceso a la vivienda, uno de los principales obstáculos para la autonomía juvenil. Las trabas para comprar una casa han desplazado la demanda hacia el alquiler, que se encuentra en niveles récord. Los expertos consideran que este factor explica buena parte del retraso en la emancipación, pese a que se trata de la generación mejor formada de la historia reciente, con más de la mitad de sus integrantes con estudios universitarios o de formación profesional.
A esta paradoja se suman aún elevados niveles de desempleo. La Encuesta de Población Activa del segundo trimestre sitúa la tasa de paro juvenil en el 23,77%. De los 2,5 millones de desempleados contabilizados hasta junio, algo más del 18% corresponde a personas de entre 16 y 25 años. La cifra supera la media de la eurozona, situada en el 14,8%.
No obstante, la situación laboral ha mejorado respecto a años anteriores, cuando el desempleo juvenil llegó a alcanzar el 40%. El informe de CCOO atribuye esta evolución al crecimiento económico y a la reducción de la temporalidad, favorecida por el aumento de los contratos indefinidos, lo que también ha impulsado la renta media.
La mayor estabilidad laboral y las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional han contribuido a elevar los ingresos de los jóvenes. En la última década, la renta media de las mujeres pasó de 17.716 a 23.007 euros, mientras que la de los hombres aumentó de 20.416 a 27.649 euros. Sin embargo, estos avances no han sido suficientes para facilitar el acceso a una vivienda ni para acelerar la emancipación juvenil.
