Málaga lidera el ranking con una mansión en la exclusiva urbanización marbellí de Cascada de Camoján valorada en 27,5 millones de euros. Le siguen Baleares, con una villa en Calvià por 25 millones, y Cádiz, donde Villa Nara, en Sotogrande, alcanza los 24 millones.
Alicante ocupa la cuarta posición con una finca de 15 millones en Santa Pola que incluye campo de golf privado, mientras que Canarias completa los cinco primeros puestos con una villa de lujo en Adeje. Barcelona cierra el grupo de propiedades que superan los diez millones con una histórica mansión en Sitges valorada en 11,9 millones.
Entre los cinco y diez millones de euros se sitúan Girona, A Coruña, Tarragona, Guipúzcoa y Castellón, con viviendas que destacan por su ubicación privilegiada, amplias parcelas y servicios exclusivos como spas, piscinas o acceso directo al mar.
En el tramo intermedio, entre tres y cinco millones, aparecen Murcia, Valencia, Vizcaya, Granada y Cantabria. Estas propiedades combinan grandes superficies, vistas al mar y elementos singulares, desde fincas agrícolas hasta villas construidas sobre acantilados.
Por debajo de los tres millones figuran Pontevedra, Almería, Asturias, Huelva y Lugo. Aunque más asequibles dentro del segmento de lujo, mantienen elevados estándares de calidad, amplias parcelas y ubicaciones destacadas junto al litoral.
Según Font, portavoz de pisos.com, el valor de estas propiedades radica sobre todo en el suelo y la escasez de parcelas en primera línea de costa. El informe también refleja una marcada diferencia territorial: las provincias mediterráneas concentran el 64% del valor agregado analizado, mientras que Galicia y la cornisa cantábrica representan únicamente el 18%.
No obstante, advierte de que estas operaciones son excepcionales y no reflejan la realidad del mercado residencial. El principal problema en muchas zonas costeras no son las mansiones de lujo, sino la desaparición de la vivienda de precio intermedio que tradicionalmente permitía residir durante todo el año.
