No obstante, la incorporación de Cataluña y Navarra supone una mejora respecto a 2021, cuando únicamente lo lograban Madrid y el País Vasco. Según el análisis comunitario, las desigualdades territoriales continúan siendo uno de los principales desafíos de la economía española. Mientras Madrid lidera la clasificación regional, seguida por País Vasco, Navarra y Cataluña, regiones como Andalucía, Ceuta y Melilla permanecen en los niveles más bajos de renta por habitante.
Bruselas atribuye estas diferencias a factores como la menor productividad, los desequilibrios demográficos, la despoblación de amplias zonas del interior y la concentración de la actividad económica más innovadora en grandes áreas urbanas como Madrid y Barcelona.
El informe también señala el peso excesivo del turismo en algunas comunidades y la dependencia de sectores tradicionales en otras, como las antiguas regiones mineras e industriales, que afrontan mayores dificultades de empleo y transición económica.
Además, la Comisión advierte de que el envejecimiento de la población y la pérdida de habitantes en zonas rurales limitan la disponibilidad de mano de obra, el acceso a servicios públicos y la capacidad para atraer inversión y talento.
Para reducir estas brechas, Bruselas apuesta por impulsar la innovación, diversificar las economías regionales y aprovechar instrumentos de financiación europeos, como el Plan de Recuperación y Resiliencia, con el objetivo de reforzar la competitividad y la cohesión territorial en toda España.

