El estudio, elaborado con datos de organismos oficiales como el INE, Eurostat, los ministerios del Interior y Sanidad y Naciones Unidas, calcula que más de 350.000 inmigrantes irregulares llegaron a España desde 1995 a través de Canarias, Ceuta y Melilla. De ellos, 270.218 entraron por Canarias, mientras que entre 85.000 y 100.000 lo hicieron por las dos ciudades autónomas.
Los autores destacan que la reciente crisis de Ceuta tiene una dimensión extraordinaria si se compara con la población de la ciudad, de unos 85.000 habitantes. Aunque muchos inmigrantes regresaron posteriormente a Marruecos, se estima que más de 8.000 continúan en la ciudad.
El informe también subraya que Ceuta y Melilla mantienen algunas de las poblaciones más jóvenes de España y un saldo vegetativo positivo. Además, señala que la mayoría de los residentes nacidos en el extranjero proceden de Marruecos, una tendencia que influye de forma creciente en la estructura demográfica de ambas ciudades.
