Tras expresar su preocupación por los acontecimientos ocurridos en la ciudad autónoma, Felipe VI reiteró su compromiso de visitarla, pero la visita continúa sin fecha mientras Moncloa sostiene que debe producirse cuando las circunstancias sean las adecuadas.
La polémica creció al conocerse que desde el Ejecutivo se habría sondeado la posibilidad de que el Rey agradeciera a Mohamed VI la colaboración marroquí durante la crisis.
La Casa Real, según diversas informaciones, habría rechazado esa opción por el riesgo de que fuese malinterpretada por la opinión pública.
Para los críticos del Gobierno, este episodio vuelve a poner de manifiesto una excesiva cautela hacia Rabat y una tendencia a utilizar la figura del Monarca en el debate político. Consideran que la visita de Felipe VI a Ceuta tendría un importante valor institucional y simbólico, al transmitir apoyo a la ciudad y reafirmar la presencia del Estado en un momento especialmente delicado.
