Así lo refleja un informe de Walter Haus, que apunta a un mercado cada vez más selectivo y con mayor protagonismo del comprador internacional.
Madrid registra un 20% más de operaciones que Barcelona en el segmento prime, aunque la capital catalana ha visto crecer el interés un 30% en lo que va de año, frente al 15% de Madrid. En ambas ciudades, el precio medio de las operaciones se sitúa entre 1,8 y 2 millones de euros, con plazos de venta de dos a tres meses.
La demanda internacional sigue siendo clave. Representa el 30% de las compras en Madrid y cerca del 40% en Barcelona. Mientras la capital atrae principalmente inversión latinoamericana orientada a la rentabilidad, Barcelona concentra compradores europeos y norteamericanos con un perfil más ligado al estilo de vida.
El estudio también revela un cambio en el perfil del comprador: la mitad de las operaciones responde a criterios de inversión y ocho de cada diez adquirentes buscan viviendas reformadas, eficientes y listas para entrar a vivir. Como resultado, los inmuebles «llave en mano» se venden en menos de dos meses, mientras que los activos que requieren reformas tardan más en encontrar comprador.
“Madrid ofrece liquidez y Barcelona escasez, y esa diferencia marca actualmente el mercado”, señalan desde Walter Haus. La firma prevé para la segunda mitad de 2026 una estabilidad en el volumen de operaciones, aunque con una creciente polarización entre los mejores activos y el resto. La falta de oferta en ubicaciones estratégicas seguirá impulsando los precios al alza y reforzando el atractivo del segmento prime como refugio de inversión.

