La incertidumbre provocada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha retrasado las compras europeas para llenar los almacenes antes del invierno. Sin embargo, las reservas siguen bajas: la UE apenas alcanza el 65% de su capacidad, frente al 78% de hace un año, mientras que España se sitúa en el 73%.
La situación se ha agravado por las olas de calor, que aumentaron el consumo de gas para generar electricidad, y por los problemas de suministro derivados del mantenimiento de infraestructuras en Noruega y los retrasos en los envíos de GNL desde Qatar. Además, las tensiones en el estrecho de Ormuz amenazan una ruta clave para el comercio mundial de gas.
Los expertos alertan de que Europa afronta una carrera contrarreloj para asegurar el suministro. Alemania ya considera casi imposible alcanzar los niveles de almacenamiento previstos para noviembre y advierte de un mayor riesgo de cortes durante el invierno. En España, Naturgy también ha señalado la posibilidad de escasez por las sanciones a Rusia y la menor llegada de gas desde Oriente Próximo.
Goldman Sachs prevé que, si la recuperación de las exportaciones energéticas de Oriente Medio es lenta, el precio del TTF podría superar los 100 €/MWh en diciembre de 2026 para atraer suficiente gas al mercado europeo.
El encarecimiento del gas ya se refleja en la electricidad. En agosto, la factura media de un consumidor con tarifa regulada (PVPC) alcanzó los 88,81 euros, un 19% más que un año antes. Al aumento del precio del gas se sumó la fuerte demanda provocada por las altas temperaturas y la vuelta del IVA de la electricidad del 10% al 21% desde junio.
