El crecimiento ha sido especialmente intenso entre los jóvenes de 16 y 17 años, reflejando una mayor participación en la educación postobligatoria. Sin embargo, los datos descartan que este avance se haya producido en detrimento del Bachillerato, cuyas tasas de escolarización se han mantenido estables e incluso aumentaron durante los años de crisis.
Funcas identifica dos etapas de expansión de la FP: una primera, ligada al regreso al sistema educativo de adultos afectados por la Gran Recesión, y una segunda, más reciente, protagonizada por adolescentes que optan por esta vía formativa tras la ESO.
Los expertos consideran positiva esta evolución porque contribuye a reducir el abandono educativo temprano y amplía las oportunidades de formación y empleo. Además, el crecimiento de la FP de grado medio favorece el acceso posterior a ciclos de grado superior.
No obstante, el informe advierte de que el aumento de matriculados no se refleja con la misma intensidad en las titulaciones. Mientras los CFGM representan cerca del 37% de la matrícula conjunta con Bachillerato, solo concentran el 31% de los titulados, lo que indica una tasa de éxito inferior a la de la vía académica tradicional.
