La mediana de subida se sitúa en el 3%, mientras que el promedio baja al 2,8% al incluir a las empresas que no prevén aumentos.
La tendencia apunta a ajustes más selectivos, dirigidos a perfiles, capacidades y puestos clave para el negocio, en lugar de incrementos generalizados. El salario fijo sigue siendo una herramienta fundamental para atraer y retener talento en un mercado cada vez más especializado.
Además, las empresas prestan mayor atención a la equidad de género, impulsadas por la futura aplicación de la Directiva de Transparencia Retributiva. Junto a la retribución, también refuerzan medidas como la formación y la mejora de la experiencia del empleado para afrontar las presiones inflacionarias.
Por sectores, tecnología, telecomunicaciones, software, farmacia y seguros registran las previsiones salariales más altas, mientras que banca, industria y servicios profesionales se mantienen cerca de la media del mercado.
La estabilidad también se extiende a todos los niveles profesionales, con incrementos cercanos al 3% para directivos, mandos y empleados. Salvo cambios económicos relevantes, las subidas salariales seguirán moviéndose en ese entorno durante los próximos años. La inflación y el aumento de los costes de suministro serán los factores más determinantes. En paralelo, la mayoría de las empresas prevé mantener sus plantillas, aunque se esperan más movimientos en banca, seguros y tecnología.
