El gigante tecnológico prevé desarrollar centros de datos y proyectos energéticos asociados en un mercado que se está consolidando como uno de los grandes polos europeos para la IA. Aunque Google ya ha cerrado acuerdos energéticos con la finlandesa Fortum, el gran potencial para Iberdrola reside en las redes necesarias para suministrar la electricidad que demandarán estas instalaciones.
Caruna opera en el área metropolitana de Helsinki, incluyendo Espoo, uno de los principales ecosistemas tecnológicos del norte de Europa. La compañía distribuye energía a más de 1,5 millones de personas y gestiona una red de 89.000 kilómetros, clave para absorber el fuerte aumento del consumo eléctrico previsto.
Finlandia espera multiplicar por cinco su capacidad de centros de datos hasta superar los 1,5 GW en 2030, aunque los proyectos anunciados apuntan a una capacidad potencial superior a 3,4 GW. Este crecimiento impulsará significativamente la demanda energética del país, que podría pasar de los actuales 83 TWh a entre 103 y 123 TWh al final de la década, según las previsiones del operador Fingrid.
Con la adquisición de Caruna, Iberdrola refuerza su estrategia de electrificación y digitalización en Europa y se posiciona para participar en uno de los mayores ciclos de inversión tecnológica y energética del continente. La expansión de Google y del sector de los centros de datos abre la puerta a contratos millonarios vinculados a redes, infraestructura y suministro eléctrico.
