La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima ahora que la demanda mundial de crudo caerá en 2,5 millones de barriles diarios en 2026, 940.000 más de lo previsto anteriormente. De confirmarse, sería el mayor descenso anual desde 2020, cuando la pandemia paralizó gran parte de la economía global.
La AIE también ha revisado a la baja sus previsiones de oferta y calcula que el conflicto ha retirado ya 5,7 millones de barriles diarios del mercado. Como consecuencia, el déficit de suministro será más profundo de lo esperado y el regreso a una situación de superávit podría retrasarse hasta 2027.
Según el organismo, los inventarios mundiales de petróleo se están reduciendo a un ritmo récord, mientras la oferta sigue limitada. Entre febrero y agosto, las reservas cayeron en torno a 2,8 millones de barriles diarios.
El informe llega después de que el Brent superara esta semana los 100 dólares por barril, impulsado por la escalada entre Irán, Estados Unidos y los enfrentamientos en torno al mar Rojo. Aunque el precio ha moderado posteriormente su avance, la AIE advierte de que la tensión geopolítica sigue presionando al mercado energético mundial.
