Sin embargo, la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG) considera que este límite sigue sin reflejar el aumento real de los costes que asumen los propietarios. Su CEO, Bretón, advierte de que gastos como mantenimiento, seguros, cuotas de comunidad o el encarecimiento general de la vida crecen por encima de lo que permite actualizar las rentas, lo que reduce progresivamente la rentabilidad de los arrendadores.
Desde SEAG sostienen que el principal problema del mercado no es el precio del alquiler, sino la escasez de vivienda disponible. Bretón destaca que, mientras el IRAV de agosto fue del 2,47%, el IPC alcanzó el 4,3%, una diferencia que, a su juicio, desincentiva la puesta de viviendas en alquiler.
La entidad alerta de que limitar las actualizaciones puede aliviar temporalmente a algunos inquilinos, pero también reducir la oferta disponible y aumentar la presión sobre los precios a medio y largo plazo. «Necesitamos más vivienda en el mercado, no medidas que dificulten su incorporación».
