Su respuesta, limitándose a remitir la cuestión al presidente de la ciudad autónoma, puede interpretarse como un intento de trasladar la responsabilidad política hacia la administración local, pese a que la crisis migratoria tiene una evidente dimensión estatal.
El presidente opta por reivindicar la gestión del Gobierno y asegurar que Ceuta saldrá reforzada de la crisis, mientras evita entrar en detalles sobre las cifras de menores que continúan sin tutela efectiva. Esta estrategia comunicativa refuerza el mensaje de defensa de la actuación del Ejecutivo, pero al mismo tiempo alimenta las críticas de quienes reclaman una mayor implicación y explicaciones más concretas.
En el terreno parlamentario, la falta de respuesta directa a las preguntas planteadas por el líder de la oposición sobre las relaciones con Marruecos contribuye a la percepción de un debate político marcado más por el intercambio de reproches que por la rendición de cuentas. Mientras el Gobierno insiste en repartir competencias y responsabilidades, la oposición aprovecha la situación para denunciar falta de transparencia y liderazgo.
En definitiva, la actitud de Sánchez, combina au ya casi tradicional chulería en su propia defensa con una notable evasión de las cuestiones más incómodas, una fórmula que puede resultar eficaz para mantener el relato político propio, pero que difícilmente contribuye a despejar las dudas existentes sobre la gestión de la crisis migratoria en Ceuta.
Por si fuera poco, oculta de todas las formas `posibles que Marruecos desempeña un papel central en esta crisis porque es el país de origen o de tránsito de la mayoría de los migrantes que llegan a Ceuta.
La oposición ha criticado a Sánchez por no explicar suficientemente los contactos mantenidos con las autoridades marroquíes y por no aclarar qué respuestas ha recibido del Gobierno de Rabat ante la situación. Esa cuestión apunta precisamente al debate sobre hasta qué punto Marruecos ha contribuido a frenar o facilitar los movimientos migratorios y qué acuerdos existen entre ambos países para gestionarlos.
Pero es mas que probable que la verdad no se conozca, al menos de momento, puesto que de conocerse implicaría que muchos de los secretos mejor guardados del Gobierno durante estos años saliesen a la luz explicando, situaciones y actuaciones difícilmente justificables y que podrían arruinar la vida política del creador del sanchismo.

