A su juicio, este nivel es sostenible gracias al liderazgo del banco en España y Portugal, su fortaleza en seguros y un modelo de negocio centrado en mercados donde mantiene una posición dominante.
La entidad prevé que el crecimiento del crédito se modere y quede por debajo del avance nominal de la economía. Además, anticipa una reducción de la tasa de ahorro de los hogares por el impacto de la inflación, lo que limitará el crecimiento de los depósitos.
El área con menor potencial de expansión será la de las hipotecas. Gortázar atribuye esta situación al fuerte encarecimiento de la vivienda y a la falta de oferta, factores que están reduciendo la accesibilidad al mercado residencial. Aunque el negocio hipotecario seguirá creciendo, lo hará a menor ritmo que el crédito al consumo, cuyo avance continúa por encima del 10%.
Respecto al margen de intereses previsto para 2027, CaixaBank considera necesario reevaluar el impacto del actual entorno de inflación y tipos de interés antes de actualizar sus previsiones.
El banco mantiene como prioridad el crecimiento orgánico tras las integraciones realizadas en España y Portugal durante la última década. Asimismo, espera conservar una política de reparto de dividendos de entre el 50% y el 60% del beneficio, aunque seguirá priorizando la reinversión de capital para impulsar el negocio.
Gortázar destacó también la buena evolución de la banca corporativa y aseguró que CaixaBank cuenta con las herramientas necesarias para afrontar la creciente competencia y la irrupción de nuevos operadores digitales.
