La aseguradora considera estos inmuebles una pieza clave para reducir su huella ambiental, mejorar la eficiencia energética y avanzar en sus objetivos de descarbonización.
Gracias a esta política, la superficie certificada de sus grandes edificios en propiedad ha pasado del 36% en 2022 al 58% en 2025, con el objetivo de alcanzar el 65% en 2030.
La cartera incluye activos emblemáticos como la Torre Mapfre de Barcelona, varios edificios corporativos en Madrid y Majadahonda, la Torre Reforma de Ciudad de México y sedes en Lima, Asunción, Estambul, Puerto Rico y Londres.
Entre las últimas incorporaciones destaca el edificio Ombú, en Madrid, adquirido en 2025. El inmueble cuenta con 12.000 metros cuadrados de zonas verdes integradas en su diseño y ha sido rehabilitado por el estudio Norman Foster siguiendo elevados criterios de sostenibilidad y eficiencia energética.
