El banco italiano, liderado por Andrea Orcel, planea relevar a los diez representantes de los accionistas en el consejo de supervisión y sustituir a la consejera delegada, Bettina Orlopp.
La operación, valorada en unos 45.000 millones de euros, convertiría a UniCredit en propietario de facto del segundo mayor banco alemán y supondría una de las mayores adquisiciones bancarias europeas desde la crisis financiera.
Tras la toma de control, el grupo italiano prevé simplificar el negocio internacional de Commerzbank, reducir costes y recortar parte de la cartera de préstamos corporativos fuera de sus mercados estratégicos de Alemania y Polonia. Los ahorros obtenidos se reinvertirían en las actividades consideradas clave.
El proyecto llega después de que el Gobierno alemán haya suavizado su rechazo inicial a la operación, aunque mantiene exigencias relacionadas con el empleo, la sede y la cotización del banco en Fráncfort.
UniCredit controla actualmente el 47,6% de Commerzbank y espera las autorizaciones definitivas del BCE, la Comisión Europea y el regulador polaco para completar la adquisición.
