Entre enero y julio se firmaron 303.056 hipotecas para vivienda, un 5,4% más que las 287.594 registradas en el mismo periodo del año anterior, según datos del INE.
La diferencia se explica por el encarecimiento de la vivienda. En julio, último dato disponible, el importe medio de las hipotecas alcanzó los 180.785 euros, frente a los 163.307 euros de un año antes, lo que supone un aumento del 10,7%. Mientras las operaciones crecen de forma moderada, el volumen de dinero prestado lo hace prácticamente al doble de velocidad.
Esta tendencia está elevando el esfuerzo financiero de los hogares, que no solo solicitan préstamos más elevados, sino también a plazos más largos para hacer frente al coste de la vivienda.
Además, el contexto de tipos de interés al alza está encareciendo la financiación. La escalada de las tensiones geopolíticas y el repunte de los precios energéticos han llevado a los bancos centrales a endurecer su política monetaria. Tras la última subida de septiembre, el tipo de referencia en la eurozona se sitúa en el 2,5%, aunque el mercado anticipa que podría alcanzar niveles de entre el 3,5% y el 4% de cara a 2027.
Según el comparador hipotecario iAhorro, este escenario implica que las familias asumen más deuda, pagan cuotas mensuales más altas y permanecen endeudadas durante más tiempo. Aunque cada cambio por separado pueda parecer limitado, la combinación de mayores importes, plazos más largos y tipos más elevados está aumentando de forma significativa la carga financiera de los compradores de vivienda.
