La desinversión también profundiza en la salida progresiva de la compañía del negocio de servicios.
La empresa ha segregado previamente esta actividad en una nueva sociedad, Amber Eficiencia Energética, controlada al 100% por Ferrovial. Para la operación cuenta con el asesoramiento de Uría Menéndez y KPMG.
Entre los potenciales compradores figuran fondos especializados en transición energética. Fuentes del mercado señalan a White Summit Capital como uno de los interesados, mientras que el grupo francés Veolia también habría analizado la adquisición en los últimos meses.
El negocio generó en 2025 unos ingresos de 90,9 millones de euros y un ebitda cercano a 15 millones, cifras que respaldan una valoración próxima a los 100 millones. Su cartera ronda los 250 millones de euros y está integrada por 189 contratos, principalmente con administraciones públicas, para la gestión de alumbrado, instalaciones fotovoltaicas, climatización y redes de eficiencia energética.
La división cuenta con más de 400 empleados y desarrolla su actividad fundamentalmente en España. Ferrovial pretende garantizar la continuidad del equipo directivo tras la venta.
Con esta operación, que se suma a la reciente venta de Siemsa y a otras desinversiones realizadas este año, Ferrovial acelera la rotación de activos no estratégicos y refuerza su apuesta por las infraestructuras, las energías renovables y las redes eléctricas.
