Según su memoria anual, afloró 96.200 empleos irregulares, de los que 47.100 correspondían a falsos autónomos, la cifra más alta desde que existen registros (2015).
El organismo atribuye este récord principalmente a las actuaciones sobre grandes plataformas digitales. Durante el año destacó la transición de Glovo desde un modelo basado en autónomos hacia otro con trabajadores asalariados, lo que impulsó las regularizaciones.
Además de los falsos autónomos, la Inspección dio de alta a 48.500 personas que trabajaban sin estar registradas en la Seguridad Social y regularizó a 601 falsos becarios.
También aumentó la detección de trabajadores extranjeros sin permiso laboral. Las regularizaciones pasaron de 12.200 en 2024 a 18.700 en 2025, con la hostelería como sector más afectado, seguida del comercio y la construcción.
Otro foco de actuación fueron las jornadas parciales fraudulentas. La Inspección realizó 15.400 actuaciones que permitieron corregir cerca de 4.900 contratos en los que los empleados trabajaban más horas de las declaradas.
En total, se inspeccionaron 427.500 centros de trabajo y se detectaron 208.500 infracciones. Las sanciones propuestas alcanzaron 858 millones de euros, frente a los 541 millones del año anterior. El Ministerio de Trabajo vincula parte de este incremento al aumento de las denuncias anónimas, que superaron las 11.800 actuaciones durante el ejercicio.
