Durante una conversación informal con periodistas en la recepción de la Fiesta Nacional, Sánchez calificó aquellas jornadas de “muy intensas y difíciles”, aunque evitó explicar las razones de la presencia de las embarcaciones. Sí destacó que hubo contactos al más alto nivel entre las Fuerzas Armadas de España y Marruecos y que el incidente se resolvió mediante una comunicación fluida entre ambos países.
El jefe del Ejecutivo defendió además la necesidad de mantener una buena relación con Marruecos, al que definió como un socio con intereses estratégicos compartidos, y sostuvo que este tipo de episodios pueden producirse entre países vecinos y gestionarse a través del diálogo.
Sánchez expresó también su confianza en que la próxima visita de los Reyes contribuya a reforzar la normalidad en Ceuta, mientras Felipe VI ha manifestado su interés por el viaje previsto a la ciudad autónoma.
Por su parte, el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, cuestionó el papel de las autoridades marroquíes durante la crisis. A su juicio, resulta difícil creer que tanto la entrada masiva de migrantes como los movimientos de buques militares se produjeran sin conocimiento de Rabat. Almeida consideró especialmente preocupante la presencia de embarcaciones de guerra y reclamó mayor transparencia sobre las relaciones entre el Gobierno español y Marruecos en relación con los acontecimientos ocurridos durante la crisis migratoria de este verano.
