Según su último informe, la demanda global de crudo caerá una media de 2,6 millones de barriles diarios en 2026. El diésel será responsable de una cuarta parte de este descenso, en un contexto de tensiones persistentes en el suministro y niveles de inventario especialmente bajos.
La AIE alerta de que los precios récord del diésel ya están repercutiendo en la economía al elevar los costes del transporte y de numerosos bienes, alimentando la inflación y frenando la actividad. Las exportaciones mundiales de este combustible también se han reducido por la menor oferta procedente de Rusia y Oriente Medio.
Aunque la producción mundial de petróleo aumentó en septiembre gracias al impulso de los países del Golfo, el organismo advierte de que la recuperación sigue siendo frágil. Los ataques contra infraestructuras energéticas y rutas marítimas de la región están elevando los costes logísticos y amenazan con interrumpir nuevamente el suministro.
La agencia prevé una mejora del mercado en 2027 gracias al incremento de la producción de refinerías, pero considera que el equilibrio seguirá dependiendo de la normalización de los flujos desde Oriente Medio. De lo contrario, podrían ser necesarios nuevos ajustes de la demanda, con un importante coste económico para consumidores y empresas.
