Miles de ciudadanos, portando banderas de España y de Melilla, se concentraron en la Plaza de España para mostrarles su apoyo con aplausos, vítores y proclamas como «¡Somos españoles!» y «¡Viva el Rey!».
Tras aterrizar procedentes de Ceuta, los Reyes fueron recibidos por las autoridades locales y dedicaron más de media hora a saludar a los asistentes, firmar recuerdos y hacerse fotografías. Durante el recorrido, la Reina protagonizó varios gestos cercanos, entre ellos coger a un bebé en brazos y atender a numerosos vecinos.
Posteriormente, Felipe VI y Letizia se dirigieron a la Asamblea de Melilla, desde cuyo balcón volvieron a saludar a la multitud antes de mantener un encuentro con representantes institucionales y responsables de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la entrega de la Llave de Oro de la ciudad a Felipe VI por parte del presidente melillense, Juan José Imbroda. En su discurso, Imbroda recordó los incidentes migratorios vividos el pasado verano y reivindicó la importancia de la presencia de los Reyes como símbolo de confianza, estabilidad y apoyo para la ciudad.
La visita continuó con nuevos saludos a los ciudadanos y una agenda centrada en el contacto con la sociedad melillense, reforzando el vínculo de la Corona con la ciudad autónoma.
