Los analistas descartan una crisis similar a la de Liz Truss, pero consideran que el mercado está infravalorando los riesgos para la divisa británica. Y desde Ebury advierten de que la libra esterlina afronta riesgos de depreciación ante la presentación de los presupuestos británicos del próximo 28 de octubre. En su informe señala que el deterioro de las finanzas públicas y el aumento de los costes de financiación del Reino Unido dejan al Gobierno con un margen de maniobra muy reducido para afrontar sus compromisos presupuestarios.
En su opinión, la ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, tendrá que anunciar subidas fiscales de aproximadamente 10.000 millones de libras, una cifra que podría elevarse si el organismo independiente de responsabilidad presupuestaria (OBR) revisa a la baja sus previsiones económicas. El objetivo sería recuperar parte del margen fiscal perdido por el encarecimiento de la deuda pública y financiar nuevos compromisos de gasto.
Según el análisis, el colchón fiscal del Gobierno se ha reducido prácticamente a la mitad, desde los 23.600 millones de libras estimados en primavera hasta unos 12.000-13.000 millones, aunque algunas estimaciones lo sitúan incluso en 8.500 millones. Este deterioro se produce en un contexto de fuerte aumento de las rentabilidades de la deuda soberana británica, cuyos bonos a diez y treinta años cotizan en niveles máximos de varias décadas, y de encarecimiento de la energía por la prolongación del conflicto en Irán.
La principal preocupación es que el Reino Unido quede atrapado en una dinámica en la que las sucesivas subidas de impuestos destinadas a sanear las cuentas públicas terminen perjudicando la inversión y el crecimiento económico, obligando a adoptar nuevos ajustes fiscales en el futuro. Nos preocupa el atolladero fiscal en que se encuentra el Reino Unido con la reiterada decisión política de cubrir los déficits de las finanzas públicas mediante subidas de impuestos y mayores emisiones de deuda, en lugar de contener el gasto.
En términos de mercado, identifica como especialmente negativo para la libra que el Gobierno mantenga un colchón fiscal inferior a 15.000 millones de libras, anuncie incrementos de gasto superiores a los previstos o recurra a una elevada emisión de deuda pública a largo plazo. Cualquiera de estos factores podría desencadenar nuevas ventas de bonos soberanos y presiones bajistas sobre la moneda.
El mercado podría estar infravalorando los riesgos
Pese al deterioro de las perspectivas fiscales, la libra ha mostrado hasta ahora una notable resistencia. Aunque se ha depreciado frente al dólar en las últimas semanas, por lo que atribuye este movimiento fundamentalmente a la fortaleza de la moneda estadounidense, mientras que la divisa británica ha alcanzado máximos de dieciséis meses frente al euro.
Los riesgos ante los presupuestos de este mes también son asimétricos. Un buen presupuesto ya está en gran medida descontado, mientras que uno decepcionante, que intensifique los temores sobre la sostenibilidad fiscal, perjudicaría tanto a los bonos soberanos como a la libra.
Sin embargo, no se vislumbra una repetición de la crisis de deuda y de la libra desencadenada durante el breve mandato de Liz Truss en 2022. Considera que las autoridades han aprendido de aquel episodio y que buena parte de las recientes tensiones en el mercado de deuda británico responde a factores internacionales.
En este sentido, nuestra previsión señala espera unos presupuestos lo suficientemente creíbles como para evitar un episodio similar al de Truss, pero no tan tranquilizadores como para que la libra pueda prosperar.
El escenario más probable es, por tanto, el de unos presupuestos que logren evitar una crisis de confianza inmediata, pero que no despejen las dudas de los inversores sobre las perspectivas fiscales y económicas del Reino Unido, dejando a la libra expuesta a nuevas presiones bajistas.

