El que fue el hombre fuerte del presidente del Gobierno testificará este lunes en el Tribunal Supremo para dar respuesta a las acusaciones del comisionista Víctor de Aldama.
Ábalos se encuentra inmerso en el ‘caso mascarillas’, una de las ramificaciones del ‘caso Koldo’, y está siendo investigado por situarse en el centro de la trama que, supuestamente, cobraba mordidas a través de contratos. Entre otras cuestiones, se investiga si dichas mordidas fueron destinadas a la financiación del Partido Socialista. Sin embargo, desde el PSOE alegan que se encuentran tranquilos porque insisten en que la formación nunca se ha financiado ilegalmente.
El exministro y exsecretario de Organización se enfrenta a 24 años de cárcel por los presuntos amaños en contratos de mascarillas durante la pandemia en contraprestación de mordidas de Aldama. A lo largo de esta semana ya han declarado tanto el comisionista como el exasesor Koldo García, quien ha defendido la versión de Ábalos.
Y como no podría ser de otra manera, la expectación en Ferraz y en Moncloa es máxima. La prolongación del juicio supone un contratiempo creciente para el PSOE y una pesada interferencia para un Gobierno que enfrenta una realidad cada vez más adversa. Desde el partido y el Ejecutivo se transmite que el caso Mascarillas «no erosiona» y defienden que el asunto «está amortizado», afirmando que es «un paso más en un proceso judicial que cuenta con todo nuestro respeto», comenta Rodríguez, en la Cope. Aun así, los socialistas se preparan para quedar atrapados por la rendición de cuentas del que fuera todopoderoso ministro de Transportes, ex secretario de Organización del PSOE y hombre de total confianza de Pedro Sánchez, aunque este diga ahora que «no le conocía tanto».
Existen cuadros socialistas temerosos de que el escándalo «golpee con fuerza renovada contra la marca». Fuentes internas advierten que la situación «desgasta sin duda», en un momento en que sus bases «están suficientemente desmotivadas».
De hecho, el Ejecutivo esperaba haber recuperado ya el control de su agenda y haberla reconducido hacia su línea estratégica con diferentes iniciativas. Sin embargo, la declaración de Ábalos en el Supremo, según apuntan las fuentes, hace que este objetivo sea imposible de alcanzar por el momento.
