Según las proyecciones del organismo, España pasará de 49 a casi 53 millones de habitantes en 2050 gracias a la inmigración, aunque con una población cada vez más envejecida. La esperanza de vida alcanzará los 87 años y la natalidad seguirá entre las más bajas del mundo, elevando la tasa de dependencia hasta cerca del 40%.
En este escenario, la AIReF prevé que el número de pensiones aumente en seis millones y que el gasto en esta partida pase del 13% al 16% del PIB, impulsado por la revalorización ligada al IPC, el incremento de beneficiarios y el relevo por nuevas pensiones de mayor cuantía.
Olóndriz advirtió de que el cumplimiento formal de las reglas fiscales no garantiza la sostenibilidad de las cuentas públicas. De hecho, la AIReF estima que los ingresos públicos alcanzarán el 45% del PIB en 2050, mientras que el gasto escalará hasta el 52%, generando déficits estructurales y elevando la deuda pública desde el 100% actual hasta el 123% del PIB.
Ante este reto, la presidenta del organismo subrayó que dos tercios del crecimiento futuro deberán proceder de mejoras de productividad y reclamó una estrategia fiscal a medio plazo que permita afrontar el envejecimiento, la digitalización, el cambio climático y las tensiones geopolíticas.
«La sostenibilidad no consiste en gastar menos, sino en gastar mejor», concluyó, defendiendo una mayor eficacia en el uso de los recursos públicos para preservar las políticas esenciales.
