Destacó que este proceso ha reforzado el proyecto, situando a la entidad en uno de los mejores momentos de su historia, con una transformación profunda en el negocio de particulares y un mayor respaldo de clientes y stakeholders.
Sobre la consolidación bancaria, descartó nuevas fusiones para Sabadell y señaló que este tipo de operaciones tienen más sentido para entidades medianas o pequeñas, mientras que los grandes bancos cuentan con proyectos sólidos y capacidad de crecimiento. Tras la venta de TSB, el grupo se centrará en el mercado doméstico, apoyado en una economía española que crece por encima de la media europea y presenta fundamentos sólidos, como menores niveles de deuda y baja mora.
En política monetaria, prevé tipos en un rango del 2% al 3%, compatibles con el crecimiento y la estabilidad del sector financiero. En este contexto, destacó el dinamismo empresarial y el apetito inversor, subrayando el papel de la banca como motor de financiación.
El directivo también señaló oportunidades de crecimiento pese a los desafíos, como la crisis de la vivienda o el contexto geopolítico, que puede impulsar sectores como el de defensa. En paralelo, advirtió del avance de las big tech en servicios financieros, especialmente en pagos, como un reto relevante para los ingresos bancarios.
Madrid ocupa un lugar clave en la estrategia del banco, aportando el 19% del PIB nacional y el 15% del negocio de Sabadell, con especial peso en empresas.
Durante el encuentro se subrayó además el papel de la banca en el apoyo a las empresas, especialmente pymes, en un entorno marcado por cambios financieros y necesidad de inversión. El crecimiento económico, junto con la inteligencia artificial como palanca de productividad, refuerza la capacidad del sector bancario para acompañar la transformación empresarial y mejorar la competitividad.
