Así lo revela el estudio sobre el ‘Impacto de la renovación del parque móvil en España en las emisiones, en la seguridad vial y en la economía’ elaborado por SigmaDos e impulsado por Fundación Repsol, en colaboración con SERNAUTO, FACONAUTO y la Universidad Politécnica de Madrid, Basado en encuestas a más de 1.500 ciudadanos y 300 profesionales del sector, el informe analiza por primera vez en España el impacto que tendría la renovación del parque móvil sobre las emisiones, la seguridad vial y la economía. Entre sus principales conclusiones destaca un amplio consenso social a favor de la neutralidad tecnológica. En concreto, más del 65% de la población considera que deben contemplarse todas las tecnologías disponibles para acelerar la renovación del parque y reducir las emisiones. Además, el 44% de los ciudadanos cree que este proceso no debería centrarse exclusivamente en los vehículos 100% eléctricos. El estudio también refleja un enfoque pragmático por parte de la ciudadanía: el 60% de los españoles considera que un vehículo nuevo de gasolina o diésel emite menos que uno antiguo, y más de la mitad entiende que sustituir los vehículos más envejecidos por modelos más modernos contribuye a reducir las emisiones, independientemente de la tecnología utilizada.
Más del 65% de la población considera que debe contemplarse la neutralidad tecnológica para reducir las emisiones. • Más del 70% de los españoles considera que los combustibles renovables pueden ayudar a reducir emisiones contaminantes, en los vehículos circulantes. • La mayoría de los ciudadanos piensa que los vehículos nuevos son más seguros y el 62% afirma que los sistemas ADAS ayudan a reducir la gravedad de los accidentes. • El 74% de los particulares cree que las ayudas a la compra de vehículos nuevos, independientemente de su tecnología, reforzarían la transición energética
En este contexto, los ciudadanos valoran especialmente las soluciones que permiten reducir emisiones de forma inmediata sobre los vehículos que ya circulan por nuestras carreteras. España cuenta con 31,7 millones de vehículos y más de seis de cada diez tienen más de diez años de antigüedad. Además, 9,2 millones superan los veinte años y representan el 29,3% del parque móvil y pueden emitir hasta diez veces más contaminantes que los modelos más avanzados disponibles actualmente. Esta realidad preocupa cada vez más a los ciudadanos. De hecho, el 44% de los españoles identifica el envejecimiento del parque móvil como un problema, y la mayoría considera que la antigüedad de los vehículos influye directamente en las emisiones, la seguridad vial y la competitividad del sector de la automoción. Los combustibles renovables, una solución para acelerar la descarbonización En este escenario, los combustibles renovables se consolidan como una de las soluciones mejor valoradas para reducir las emisiones del parque móvil actual. Así lo consideran el 71% de los particulares y el 73% de los profesionales, que consideran que pueden ayudar a disminuir las emisiones de los vehículos que ya están en circulación. Además, siete de cada diez encuestados consideran que los combustibles renovables y la electrificación son soluciones complementarias para avanzar en la descarbonización del transporte.
El estudio también muestra que siete de cada diez ciudadanos creen que los combustibles renovables pueden resultar especialmente útiles para los vehículos que recorren largas distancias o para aquellos usos donde la electrificación presenta mayores dificultades a corto plazo, siendo la principal opción de compra los vehículos de motor de combustión. La confianza aparece asimismo como un factor clave: el 80% de los particulares y el 77% de los profesionales consideran importante que los combustibles renovables cuenten con sistemas de certificación y trazabilidad que garanticen de forma transparente su origen renovable.
La renovación del parque móvil no solo contribuye a reducir las emisiones. También mejora la seguridad vial. Cuando se habla de tecnología, el 62% de los particulares y el 70% de los profesionales creen que los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) ayudan a reducir la gravedad de los accidentes y el riesgo de fallecimiento. Además, más de siete de cada diez ciudadanos identifican tecnologías como la frenada automática de emergencia o los detectores de fatiga como herramientas que mejoran la seguridad en carretera. El estudio también pone el foco en la importancia del mantenimiento. Actualmente, el 30% de los particulares circula sin la ITV en vigor y el 29% reconoce no realizar todas las revisiones recomendadas por el fabricante. Una oportunidad para impulsar la economía y la industria La renovación del parque móvil también tendría un impacto positivo sobre la economía española.
La automoción representa alrededor del 9% del PIB, cuenta con 17 plantas de fabricación, más de 1.000 empresas de componentes, una red de 5.600 concesionarios y genera más de dos millones de empleos. Según el estudio, rejuvenecer el parque ayudaría a fortalecer toda la cadena de valor del sector, impulsando la demanda, atrayendo nuevas inversiones y reforzando la competitividad de la industria española. Además, el 65% de los particulares y el 70% de los profesionales consideran que la renovación del parque contribuiría a mejorar la situación del sector de la automoción en España. Para acelerar este efecto tractor sobre la economía, el estudio también apuesta por acompañar las ayudas a la compra con una política fiscal orientada a la renovación del parque. Entre las medidas planteadas figuran deducciones para particulares ligadas al achatarramiento de vehículos antiguos, incentivos para autónomos y empresas que renueven sus flotas, fórmulas de amortización acelerada para pymes y una revisión de la fiscalidad del automóvil que favorezca los objetivos de eficiencia y reducción de emisiones sin excluir ninguna tecnología. Los ciudadanos reclaman ayudas para acelerar la renovación Entre las principales barreras para sustituir los vehículos más antiguos se sitúan el coste de adquisición, la situación económica de los hogares y la falta de incentivos.
En este contexto, más del 65% de los particulares considera que las ayudas económicas facilitarían la renovación del parque móvil, y cerca de tres de cada cuatro creen que incentivar la compra de vehículos nuevos, con independencia de su tecnología, contribuiría a acelerar la transición energética. Asimismo, más del 57% de los ciudadanos estaría dispuesto a renovar su vehículo si existieran ayudas basadas en criterios de neutralidad tecnológica. Un amplio consenso para modernizar el parque móvil Las conclusiones del estudio apuntan a una idea clara: los ciudadanos quieren acelerar la renovación de uno de los parques móviles más envejecidos de Europa para reducir emisiones, mejorar la seguridad vial y reforzar la competitividad económica.
Lejos de plantear la transición energética como una elección entre tecnologías, los españoles apuestan por aprovechar todas las soluciones capaces de reducir emisiones y facilitar la sustitución de los vehículos más antiguos. El mensaje es claro: la forma más rápida de avanzar hacia una movilidad más sostenible pasa por retirar de circulación los vehículos más envejecidos y facilitar el acceso a vehículos más eficientes, seguros y asequibles, independientemente de la tecnología que utilicen

