El análisis expone con cifras el ingente esfuerzo que tienen que hacer ciudadanos y empresas para soportar la carga creciente de impuestos y cotizaciones. Esa cuña fiscal tiene una incidencia especialmente ‘dolorosa’ para los trabajadores. Según el estudio, el Estado se queda con alrededor del 41% del coste laboral del trabajador medio. Es decir, de cada 100 euros que paga un empresario, apenas 59 llegan al bolsillo del empleado. La razón estriba en la suma del IRPF y cotizaciones. “La cuña fiscal del asalariado medio ha alcanzado máximos históricos en todos los tramos salariales”, señalan los autores del informe, Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Calvo.
España supera ya a Países Bajos, Portugal e Irlanda y se acerca a Bélgica, Alemania y Francia. Para las familias con dos hijos, la cuña fiscal supera la media de la UE desde 2018 y la brecha alcanza ya los dos puntos. “España recauda menos que algunas economías europeas porque es menos rica que ellas, no porque grave menos a sus contribuyentes. Cuando se emplean indicadores más adecuados, emerge una realidad distinta: la carga efectiva que soportan los trabajadores y las familias españolas se sitúa entre las más elevadas de su entorno económico”, explica el estudio.
Los economistas del Juan de Mariana recuerdan que entre 2019 y 2026, los precios crecieron un 25,3%, empujando los salarios nominales hacia tramos superiores del IRPF sin mejoras equivalentes en el poder adquisitivo. Como consecuencia, un trabajador que gana 18.000 euros anuales paga hoy casi cuatro veces más IRPF que el contribuyente equivalente de 2019 en términos reales. Mientras tanto, un salario de 50.000 euros soporta una factura tributaria superior en más de 1.500 euros al año. “El resultado es coherente con lo que apuntan los indicadores agregados: la carga del IRPF y las cotizaciones que soporta directamente el trabajador ha aumentado un 17,6% una vez descontada la inflación, mientras que su salario neto ha perdido un 3,8% de poder adquisitivo”, asegura el informe. Y añade: “las retenciones de la nómina crecen por encima de los precios, pero la renta disponible para gastar y ahorrar retrocede”.
El documento aporta otros datos. En el primer trimestre de 2018, el salario bruto medio ascendía a 1.909,66 euros mensuales. De esa cantidad, unos 249,47 euros correspondían al IRPF estimado y 121,26 euros a las cotizaciones del trabajador, de modo que el salario neto se situaba en 1.538,93 euros.E n el segundo trimestre de 2026, el salario bruto alcanza los 2.464,45 euros, pero el IRPF estimado asciende ya a 400,53 euros mensuales y las cotizaciones del trabajador suman otros 160,19 euros. Los descuentos conjuntos pasan así de 370,73 a 560,72 euros al mes, un incremento nominal del 51,2%, y el salario neto queda en 1.903,73 euros.
“El aumento del importe que llega a la cuenta bancaria puede dar una impresión de mejora. El salario neto crece un 23,7% en euros corrientes, pero los precios avanzan un 28,6% entre marzo de 2018 y junio de 2026, de modo que la nómina permite comprar menos que antes, aunque su importe sea mayor”, advierten los economistas. Dicho de otro modo, la recuperación del salario bruto apenas ha logrado seguir el ritmo de los precios y, después de pasar por el filtro fiscal, la renta disponible del trabajador medio continúa por debajo de la de 2018.
El Instituto Juan de Mariana recuerda que, en 2025, la presión fiscal en España alcanzó el nivel más alto de su historia. La recaudación total sumó 641.669 millones de euros, frente a los 591.679 millones del ejercicio anterior. “La presión fiscal mide lo que ingresa el Estado, no lo que soporta el contribuyente”, señala el informe. “Cuando se cruza con la renta per cápita, España aparece exactamente donde le corresponde según su nivel de desarrollo: recauda menos que Francia o Suecia porque, en esencia, es una economía menos próspera”. El instituto también denuncia que la inflación ha sido “el instrumento perfecto para ejecutar una de las mayores subidas fiscales de la historia, con el agravante de que se ha producido de manera encubierta”. Entre 2019 y 2024, la presión fiscal creció 2,3 puntos de PIB, el mayor aumento entre las grandes economías de la UE. De hecho, en ese mismo periodo la presión fiscal media europea retrocedió 0,6 puntos. Más de la mitad del incremento recaudatorio se explica por la denominada “progresividad en frío”.
La inflación acumulada entre 2019 y 2026 (+25,3%) empujó los salarios nominales hacia tramos superiores sin mejorar el poder adquisitivo. El resultado es que un salario de 18.000 euros brutos paga hoy 624 euros de IRPF, casi cuatro veces más que los 157 euros que pagaba en 2019 su equivalente en poder adquisitivo (14.290 euros de entonces). Un sueldo de 30.000 euros paga 892 euros más al año; uno de 50.000, 1.552 euros más. “España ha sido el segundo país de la UE que más recaudación adicional ha obtenido por esta vía”, concluye el informe.
