El conglomerado alimentario, que tradicionalmente ha optado por esta vía para crecer, ha cerrado dos compras en el primer trimestre del ejercicio para dos divisiones diferentes: comida para animales y salsas. Además, lo hace en dos mercados estratégicos para ella, Estados Unidos, pata del crecimiento futuro del grupo, y África, continente en el que ha desarrollado su presencia desde 2017.
La firma propiedad de la familia Carulla se ha hecho así con la norteamericana Ollie, especializada en comida fresca para perros, y con Agrolimen, especialista senegalés en la producción de salsas. Contactada por este medio, la empresa no ha respondido a los requerimientos informativos. No obstante, ambas operaciones sirven para crecer en un negocio maduro como es el de la alimentación, algo que Agrolimen sufrió ya en 2024, el último año con las cuentas cerradas. La empresa con sede en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) prácticamente empató ventas, que saltaron de 2.392 millones de euros a 2.393 millones, y cedió un 4% del beneficio, que pasó de 174 millones de euros a 167 millones de euros.
Así, la firma vuelve a las adquisiciones. Y especialmente Ollie le reportará un salto en tamaño. Según datos de Pitchbook, la organización estadounidense, ha cerrado ya hasta cuatro rondas de inversión, con un volumen total de más de 100 millones, desde su fundación en 2016, la empresa emergente tiene una plantilla de casi 250 trabajadores.
A miles de kilómetros se produjo la segunda compra firmada por Agrolimen en el arranque de año, la senegalesa Agroline, una compañía que supera los 200 trabajadores y que produce más de 20.000 toneladas de tomates cada año para sacar al mercado sus salsas que vende en África. La empresa es uno de los productores alimentarios de referencia en la parte occidental del continente y tiene marcas como Tama, Linguere y Cuisto.
Con la operación, el grupo da un paso más en África, una parte del mundo en la que entró con fuerza en 2017 con la adquisición de Watanmal de la mano del fondo Helios. La compañía sumó más de 300 millones de facturación con la operación, principalmente procedentes de Ghana y Nigeria. El negocio principal, también el de salsas, mayonesa y leche en polvo, con marcas como Gino, Jago, Bama y Pomo.
Cuatro años después, en 2021, Agrolimen dio un paso más en su estrategia en el continente para adquirir el 49% que no controlaba. Desde entonces, pues, la familia Carulla gestiona el 100% de la filial africana. El grupo mantiene así una política inversora agresiva. En 2024, el último año con datos públicos, el gasto fue de solo 53 millones para incrementar su peso en firmas en las que ya tenía participaciones: la española Dogfy Diet, la china Nature’s Variety China y la estadounidense ReelRaw.
