La entidad vasca da un paso al frente con este movimiento que anticipó a finales de 2023, si bien la OPA sobre el Banco Sabadell había frenado estas aspiraciones. La desinversión, que se ha realizado a través de derivados, según fuentes de mercado, era cuestión de tiempo.
Fuentes de BBVA señalan que guardan una «magnífica relación con Telefónica en muchas áreas» y que «seguirán colaborando en los múltiples proyectos» que tienen juntos. El movimiento se produce después de la salida del consejo de administración ante el relevo de Abril por la australiana Thompson. El grupo de origen vasco ha destacado en varias ocasiones que esta inversión «no es estratégica», sino financiera, lo que abría la puerta a su venta. La relación accionarial se remonta a 1997, cuando Argentaria entró en el capital de la empresa con un paquete del 5%, porcentaje que dobló un año más tarde. En 1999, el año de la fusión del BBVA y Argentaria, bajó al 8,24% y a partir del ejercicio 2000 empezó a rebajarla, aunque desde el 2001 se ha mantenido estable sobre el 5%. Aunque llegó a contar con tres consejeros, desde 2022 había quedado reducida solamente a uno.
El desembarco del operador saudí STC en Telefónica con un 9,9% y la compra de otro 10% por parte del Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) le habían dejado fuera del núcleo duro del accionariado. Asimismo, Criteria Caixa, controla más del 5%. Desde BBVA siempre han valorado positivamente la llegada de STC, que necesitó el visto bueno del Ejecutivo para alcanzar dicha participación. El vuelco accionarial se produce después de que tenga lugar el último gran dividendo de 0,15 euros por acción correspondiente al segundo pago con cargo a los resultados de 2025, por el que ha abonado 0,3 euros. A partir de 2027 cambiará su política de remuneración, que la reduce a la mitad como parte de su nuevo plan estratégico a 2030, medida que irá ligada a la generación de caja.
El proceso también se ha realizado a la inversa después de que el pasado febrero Telefónica pusiera fin a su etapa en BBVA con la venta del 0,77% que mantenía en el capital del banco por 608 millones. La transacción le generó unas plusvalías de 335 millones, poniendo fin a una relación accionarial que nació en el año 2000 con la ambición de reforzar las sinergias entre ambas compañías. Telefónica ha llegado a controlar a lo largo de este cuarto de siglo hasta un 3% del capital del banco. La desinversión se produjo tras unos meses de especial revalorización en bolsa, que ha brindado un motivo de peso para consumar su salida del capital social.
