La compañía, en concurso de acreedores, ha abierto el proceso de ofertas hasta el 14 de septiembre, con el objetivo de preservar su actividad y el empleo.
El Ejecutivo busca una solución en consorcio, como en otros casos recientes, apoyándose en socios industriales y posibles vías de financiación pública. Una oferta conjunta podría impulsar una alianza siderúrgica vasca.
No obstante, la situación es crítica: la empresa acumula una deuda superior a 263 millones de euros, muy por encima de su valor, afectada por la caída de actividad en EE. UU. y el coste de préstamos previos. Aun así, existen muestras de interés y se estudia si la oferta se centrará en activos concretos o en el grupo completo, siempre garantizando al menos dos años de actividad
